12 consejos para vivir en temperaturas polares

Aunque de momento este año está siendo bastante templado (las temperaturas de Finlandia son en esta época bastante más bajas de las que hay ahora) el frío no se irá del país. Y cuando uno vive allí y hay meses enteros durante los que el mercurio no sube de cero hay que desarrollar trucos para vivir lo mejor posible. Y de eso va el post: de consejos para vivir en temperaturas polares.

Mujer en temperaturas polares.
«Sígueme si quieres vivir», como dijo el Terminator.

¿Cómo de frío llega a estar Finlandia?

Dos respuestas rápidas (e incompletas): mucho en otoño, invierno y primavera. Y más cuanto más al norte.

La nieve permanente (la que no se irá ya hasta el año siguiente) llega a principios de Ocubre a las zonas más norteñas de Laponia y no se va hasta el junio del año siguiente. Aunque depende de la zona, claro.

Temperaturas Polares en Finlandia
Hasta cuándo hay nieve permanente en cada zona de Finlandia.

Esto es: la temperatura en Finlandia no sube de cero en ocho meses – y baja hasta más de 30 grados bajo cero en múltiples ocasiones – incluso hay semanas en las que esa es la temperatura «normal».

Yo por mi parte el mes más frío que he pasado en Finlandia fue un Febrero en el que el termómetro no subió de -20 grados.

Y, antes de que se me olvide, el récord de temperatura más baja de Finlandia lo tiene un 28 de Enero de 1999 en el municipio de Kittilä, y fue de -51.5 °C. Para haberlo vivido… en interiores y con un chocolate calentito.

12 Consejos para vivir en temperaturas polares

Se me ocurrió la idea del post al mirar en la web de Quora las respuestas a la pregunta «¿Cuáles son algunas cosas que sabe la gente que vive en lugares con temperaturas brutalmente bajas que los demás no sabemos?«

Y te traigo las mejores respuestas de las más de 100 que hay en el hilo. De algunas puedo dar fé personalmente, aunque otras me han sorprendido porque no las conocía.

Las respuestas están mayormente enfocadas – aunque no todas – a lugares remotos y con poco o nulo contacto con otras personas normalmente – como una cabaña finlnadesa en Laponia.

Sin ningún orden en particular, allá van:

1.- Los materiales se vuelven rígidos y se parten

Las cosas normales no son las mismas cosas a temperaturas polares. Algunos plásticos flexibles se vuelven rígidos y se parten como cristal. Una piedrecita en el cristal del coche, que no supondría más que un ligero inconveniente, se convertirá en una gran raja al momento.

Cable congelado
Un cable congelado. Fuente (CC: by)

Los cables eléctricos también se rompen a -32 grados centígrados. Si necesitas usar algún tipo de aparato electrónico (por ejemplo, un cargador de batería) en el frío polar, es mejor mantenerlo en el interior y llevar la batería al cargador (y no viceversa).

También se pueden reemplazar los cables por cables preparados para el ártico, que son o bien azules o amarillos.

2.- El coche

Las baterías de los coches pierden la mitad de su capacidad e incluso más en el frío. Si realmente necesitas arrancar un coche en el frío, debería tener un calentador para el aceite, el sistema de refrigeración y la batería. Si no, haz lo que en el primer consejo: traete siempre la batería al calor interior para calentarla. Ayuda mucho.

El aceite de motor no lubrica nada cuando está muy frío, por lo que la carga de arranque es muy alta. Una batería a temperatura de interior puede llegar a romper la transmisión del motor de arranque o los engranajes al arrancar un motor frío.

Cuando arranques un coche coche, no muevas el volante durante un minuto o más, ya que la presión del sistema hidráulico puede romper una manguera de la dirección asistida.

Otros elementos sensibles al frío en un coche son la llave y la palanca de cambios, que pueden romperse al forzarlas cuando no se mueven. Mantener el coche en un garaje ayuda mucho incluso en ausencia de calor.

Coches enchufados en invierno
Coches manteniendo la temperatura del motor a través del enchufe. Véase el color del cable. Fuente(CC:by-sa-nd)

3.- El algodón es el peor material contra el frío

Los conjsejos sobre ropa para el frío extremo pueden a veces resumirse en: “el algodón mata”.

Los pantalones vaqueros y la ropa interior de algodón no dan casi protección contra el frío.

Lo que da dicha protección: las capas de polyester y lana.

Sobre los -30 grados, ropa interior de poliester y unos long johns (la ropa interior larga) de lo mismo es probablemente suficiente. Si hace menos temperatura, mejor dos capas: una prieta y la otra una talla más grande, para que no esté tan pegada a la anterior.

La ventilación para que la humedad se vaya de la prenda es importante. El aire debería circular desde la parte baja del cuerpo hacia arriba, por el cuello.

Los gorros y los guantes son importantes para controlar la temperatura corporal. Si haces ejercicio, abre la ropa para continuar seco. Y recuerda: los guantes húmedos son un peligro – es mejor llevar dos pares de guantes baratos que unos de alta-tecnología caros.

Calzoncillos largos
Long Johns (la ropa interior larga)

Y una última cosa: la protección de la cara es esencial cuando la temperatura baja de -30 o si hay viento de cara.

4.- Tener la casa preparada para las temperaturas polares

Controlar la humedad ambiental es extremadamente importante en estructuras con aislamiento. Si el vapor o la humedad se cuela en el aislamiento se puede congelar y acumularese durante el invierno. Todas las tuberías deberían ser accesibles y visibles – por tanto: no estar dentro de las paredes.

Tener una fuenta alternativa de calor que funciona sin electricidad es una buena precaución.

5.- Respirar duele

Tus pulmones arden.

El aire está tan seco que cada vez que inspiras o expiras, expulsas agua de tu cuerpo. Tus pulmones, por tanto, se secan y cada respiración duele un poquito.

Por eso es conveniente tomar fluídos a menudo, incluso en interiores. El alcohol, por cierto, solo da la sensación de calor pero no ayuda. Mejor tomar algo al llegar al interior que beber fuera.

Mujer vestida para la nieve
Mejor respirar a través de algo.

6.- El sudor es letal

Bajo ningún concepto quieres sudar.

De modo que no pongas la calefacción muy alta en casa. Si sudas, mueres.

Quieres trabajar duro, claro. Pero no sudes. Sudor = muerte. El sudor se mete en tu ropa, y el agua es un gran coductor de la temperatura, mucho mejor que el aire. Si estás humedo por el sudor tu ropa puede congelarse y pegarse a tu ropa. El hielo del sudor te mataría en unas cuantas horas.

Así que ¿qué hacer? Si sudas, sécate con una toalla o toallita y si estás en casa sudando, abre un momento la ventana para bajar la temperatura de la casa, y bájala en general.

No sudes. Salvo en la sauna finlandesa.

Sauna pública en Helsinki
Una sauna pública en Helsinki. Fuente(CC: by-sa)

7.- Quedarse en casa se ve como la mejor opción, siempre.

Poco a poco vas a ir perdiendo tu deseo por la aventura.

Ya has ido a hacer esquí de fondo, te has tirado al lago helado tras la sauna, pero se te van quitando poco a poco las ganas de salir al frío de -30 grados. Este entorno inhumano te hace preuntarte por qué te gustaría irte en una nave espacial a Marte o ir a algún otro sitio inhóspito a la aventura.

Te apetece quedarte en casa y no te parece nada extraño que los finlandeses tengan una sola palabra para «estar a solas en casa bebiendo alcohol en ropa interior».

8.- Las puertas y cerraduras

Algunas cerraduras o candados no funcionan normalmente. Un cerrajero me dijo que nunca hay que comprar candados anti-robo porque son tan complicados que siempre acaban causando problemas en invierno por congelación. Incluso los candados normales se congelan.

El cerrojo de la puerta del coche puede congelarse y necesitarás líquido anticogelante. Mejor llevarlo siempre contigo en el bolso o mochila, porque no quieres que tu líquido anticongelante esté dentro del sitio congelado.

Candado en una puerta
Un candado sencillo.

9.- La temperatura es relativa

Cuando llega la primavera – técnicamente en Marzo, pero tal y como la entendemos nosotros puede ser en Mayo-Junio – uno se puede quitar todas las capas e ir con una camiseta o un vestido a la misma temperatura a la cual se estaba helando en el otoño.

Los +10 grados de primavera se sienten como si fuera el apogeo del verano.

¿Por qué? Nos adaptamos durante el invierno a la temperatura, sobre todo cuando está en su punto más bajo. Dos factores biológicos ayudan: cambiamos la proporción de grasas no saturadas en nuestras extremidades y cambiamos la cantidad de grasa marrón alrededor del corazón.

10.- Las ropas, mejor «made in Finland» (o en el norte)

Las únicas prendas de ropa que valen para la estación fría están hechas por las gentes del norte. Las botas esas que tienen buena pinta pero están hechas en sudeste asiático no durarán más de dos días sin hacer que los pies sufran. Tendrán buena pinta, parecerán calentitas. Pero no lo son.

Solo aquellos que viven con nieve son capaces de crear ropa que sea útil.

El problema es que nuestras tiendas de ropa están llenas de abrigos que no abrigan, pero que lucen estupendos y cuestan poco.

Y la gente cae cada año: los nuevos erasmus, los que se mudan por primera vez al norte, la gente que no tiene cuidado, gente joven sin experiencia, gente sin muchos recursos, etc.

Si te interesan ropas así que sean «made in Finland», puedes investigar la marca Halti.

Gente con esquís
Ropa hecha para esquiar, pero nórdica mejor.

11.- Las gafas y lentillas

Si necesitas gafas para ver, usa solo lentillas durante el invierno.

Las gafas con montura se sienten fatal en invierno, y en cuanto vas a una casa o lugar con calefacción, se vuelven opacas por la condensación y por tanto inútiles.

Llevar lentillas no es por confort o vanidad: esto va de sobrevivir.

12.- El plano del pueblo o la ciudad influye. Mucho.

Si tu ciudad o pueblo es de nuevo cuño y por tanto tiene un plano cuadrado, esto es fatal para el invierno.

Este tipo de plano racional es estupendo para lugares con poco frío, pero crea «avenidas de viento». De acuerdo con el principio de Bernoulli, el viento se acelera en estas condiciones y llega a ser mucho más rápido de lo que sería normalmente. No llaman a Chicago «la ciudad del viento» por nada.

Si, por otro lado, el pueblo o ciudad del norte sigue el contorno de la naturaleza, como las casas medievales, el viento es mucho más tolerable.

Cabaña en Finlandia en temepraturas polares
Seguir los contornos naturales: mejor.

Hasta aquí los consejos para ir a (y, sobre todo, vivir en) temperaturas polares.

¿Cuál es el consejo que más te ha sorprendido para vivir en temperaturas polares? ¿Puedes añadir alguno de cosecha propia? Cuéntanoslo en los comentarios.