Bosques finlandeses

En estas últimas semanas hemos tenido un par de autores invitados, Jesús y Juho, los cuales nos han contado su perspectiva de Finlandia y de España. Hoy tenemos otro guest post: Olalla. Ella estuvo de Erasmus de Ingeniería Forestal en Joensuu y en este post nos cuenta lo que más le impresionó a ella del Erasmus: los bosques finlandeses.

Por supuesto, si vosotros tenéis experiencias en Finlandia y queréis compartirlas en el blog poneos en contacto y nos coordinamos para hacer otro estupendo guest post.

Bosques finlandeses
Kilómetros y kilómetros de bosques

Hola!, soy Olalla, estuve 9 meses en Finlandia estudiando y escribiendo mi proyecto fin de carrera en Joensuu, en la Universidad de Eastern Finland y en el METLA, donde también trabajé. Todo este tiempo, las clases y los buenos profesionales que encontré me enseñaron muchísimas cosas, aunque sería mentira decir que sólo aprendí sobre temas forestales, la parte “humana” fue evidentemente más enriquecedora aun si cabe, pero no es de lo que he pensado hablaros.

Puede que escoger el bosque finés y su sector forestal como uno de los aspectos que más me impactaron de Finlandia, siendo una forestal, puede sonar poco original, pero aunque evidentemente no fue lo único sí es con lo que me quedo.

Hay varias diferencias entre nuestro entorno forestal y el finés, la primera se puede apreciar a simple vista, mires donde mires en Finlandia ves árboles, y es que es el país más boscoso de Europa, tiene el 76% de su superficie cubierto por bosque mientras que en España tenemos aproximadamente un 30%.

El parque nacional de Koli, cerca de Joensuu
Típico bosque finés con típica española. Marzo en Koli.

Otra cosa que se puede apreciar con un poco de observación es su composición, aquí en España podemos contar multitud de especies forestales pero no es así en Finlandia, donde las principales especies forestales son tres: Mänti (pino), Koivu (abedul) y Kuusi (abeto), esta diferencia en el número de especies es debida a que las grandes cadenas montañosas que recorren de este a oeste Europa impidieron el regreso de las plantas hacia el norte tras la última glaciación.

Con todo el frío, tan pocas horas de luz y un invierno tan largo sólo podía preguntarme como hacían para crecer los árboles fineses, y es que los árboles fineses tienen que aprovechar muy bien ese corto periodo vegetativo que comparado con el español puede resultar casi irrisorio, allí hay casi 5 meses de oscuro invierno y menos de un mes con temperaturas por encima de 20ºC.
Pero posiblemente lo que más me sorprendió del bosque finés es la relación misma de los fineses con él. El bosque es una parte muy importante de la cultura finesa, tienen un continuo contacto con él, es de gran importancia económica y fue utilizado como protección en tiempo pasado. La mayoría de los fineses son propietarios forestales, tienen un bosque, como lugar de recreo, inversión o como trabajo. Ellos controlan lo que pasa en su bosque, van tras el invierno a ver si se han caído muchos árboles, se inscriben en asociaciones para controlar cuando tienen que hacerles los tratamientos selvícolas pertinentes, son conscientes de que cuanto más lo cuiden mejor producto tendrán y por supuesto son los beneficiarios cuando se vende la madera.

Aunque el bosque finés es mayoritariamente privado no hay vallas que determinen las propiedades y es que la ley finesa dice que está permitido circular libremente por los bosques a pie, esquiando, en bicicleta o a caballo siempre que no se ocasionen daños, y también está permitida la recolección de bayas, setas y acampar libremente incluso en terrenos privados. A mi esto me parecía genial, pero al principio no me entraba en la cabeza que no pusieran vallas; por ejemplo en septiembre fui con mi amiga Katri a cazar y ella me contaba que podía disparar los pájaros de su bosque pero no los que volaran en el del vecino…y claro yo la pregunté como sabía donde estaba el del vecino si no había ninguna valla, y era tan simple como conocer tu bosque, una zona un poco más clara para diferenciarlo y no hacía falta nada más, a lo mejor esto tiene más que ver con el carácter finés que con lo forestal…

Árboles y lagos: el verano en Finlandia
Vistas desde el “summer cottage” . Septiembre

Y definitivamente lo que más me impresionó fue el paisaje, por muchas fotos que había visto antes no entendí su impacto hasta que fui a la casa del lago de mi “finnish friend”, antes de ir la preguntaba que hacía ella cuando iba allí, ella me respondía que estar, y no lo entendía, pensaba que se llevaría un libro o algo para hacer, pero hasta que no me senté en el porche de la casa y me quedé mirando como se movían las hojas de los abedules, como se reflejaba el sol en el agua, escuchando el sonido del viento y el silencio del bosque, no fui consciente de que se podía simplemente estar, pues llevaba 20 minutos contemplando el bosque y no sintiendo que estaba perdiendo el tiempo.

Hay muchísimas cosas del bosque finés que aprendí el año pasado, pero a lo mejor sería excesivo rollo contarlas todas aquí, pero si tenéis interés os animo a navegar por www.forest.fi y …. gracias por permitirme la intromisión Santi!