Rusia(10)

Lo primero que hicimos cuando nos dejaron de la visita de Pushkin fue buscar un lugar donde comer por los alrededores y acabamos en el Pizza Hut. Allí las camareras apenas chapurreaban inglés y nos fue bastante difícil pedir lo que queríamos.

En rusia es más difícil de lo que se puede pensar uno el encontrar a alguien que hable inglés decentemente en la calle, con lo que la comunicación siempre es un problema en el país cuando uno necesita encontrar algo o encontrarse a sí mismo en el mapa. En Rusia más que nunca hay que aprender a sacarse las castañas del fuego.

Después de la comida nos fuimos a la calle de tiendas para ver abrigos y otras cosas con los que pasar el invierno finlandés más o menos con garantías de no morir en el intento. Después de un par de tiendas y tras habituarnos a hacer las conversiones de rublos a euros (un rublo es, más o menos, un duro de las antiguas pesetas) nos dimos cuenta de que valían las cosas, al menos en el Fuencarral de San Petesburgo, más o menos como en España, y que valía la pena comprarse algo allí simplemente porque el invierno finlandés se acercaba y si no tenías nada ya, era el momento de comprarlo.

¿Por qué estoy yo tan serio y ella se rie tanto?¿Estaremos posando?
Marta y yo, en el Fuencarral de San Petesburgo.

Todas las tiendas rusas, y digo todas (sí, las de comida también) son una basura. Son sucias, huele mal y te puedes encontrar con rusos dentro. Y los rusos no parecen italianos, esto es, parecen más rudos y no van exactamente pulcros.
Las tiendas de ropa tampoco eran una excepción e ir mirando por ahí no era lo mismo que hacerlo en cualquier ciudad.

Compramos unos cd’s en una tienda en esa calle (las tiendas de cd’s en rusia son algo muy raro: son todos piratas, pero estan bastante bien hechos, con portadas con el tipo de papel que se usa en las discográficas y de alta calidad, y cd’s con el reverso gris, como los auténticos. Todo desde 60 rublos, 1,5 euros.). Yo me compré un 2 en 1 de Tom Waits: Blood Money y Alice, y Marta y Raquel, que iban conmigo compraron Björk, The Cure y Bowie.

En una de las galerías perdimos a Tetris, y dimos lugar a una de las bromas más graciosas de todo el viaje a Rusia, que repetiríamos todo el camino. No, no la contaré así. Si no lo vivísteis no tiene gracia.
Encontramos al final a Tetris y nos fuimos a comprar algo de comer al centro, a un centro comercial de los de verdad, al estilo europeo, y limpio.
Algo de vodka para el viaje, algo de comida para antes del vodka y algún regalo si encontrábamos algo decente; como Tetris, que compró unos puros baratísimos para su padre.

Después de esto era noche cerrada y nos pusimos en marcha para llegar a tiempo al bus, y poder antes tomarnos una taza de café. Al ir sin mapa nos perdimos un poco y preguntamos a un grupo de chicas. Las chicas nos dijeron que nos acompñaban al sitio (San Isaac) y cuando supimos llegar nos dimos la vuelta y entramos en un pequeño café donde cogimos las típicas postales de publicidad, que al menos decían algo en Ruso.

Mola, eh?

Un rato antes de la hora fuimos al bus y allí nos quedamos, comiendo y empezando a beber dentro del bus, ya que fuera hacía muchísimo frío.

Cuando llegaron todos nos pusimos en marcha como pudimos (el bus estaba medio roto y a cada rato se calaba y miedo tuvimos de quedarnos en medio de ninguna parte, de noche, y en Rusia, donde podía pasar cualquier cosa. Véase Thomas.) hacia Moscú y empezó una fiesta que no pararía hasta muy tarde.

Están fingiendo? Ni lo recuerdo.

Yo creo que sí que fingimos

Neng es internacional.

Etiquetas (tags):