En Finlandia pegarle a un profesor es como pegarle a un policía

Encontré hace poco por casualidad un blog en el que comentaba algo que está muy en boca de todos estos días: la violencia escolar. El título de ese post era el mismo que el de este.

Hace tiempo que quería hacer un post sobre la educación en Finlandia. No en vano está considerada como la mejor del mundo y es definitivamente mejor que la de España (al menos a nivel universitario y siempre desde mi opinión) en dos puntos: hay que entregar semanalmente las prácticas o se suspenden las asignaturas y los exámenes no tienen nada diferente de lo visto en clase. El primer punto ayuda a que los alumnos entiendan e interioricen la materia día a día y el segundo ayuda a… aprobar. No es que no sea difícil, pero desde luego se basa más en aprender que en estudiar. Puede parecer lo mismo, pero mi experiencia me dice que no lo es.

Un colegio finlandés
Un colegio de Finlandia. Fuente (CC: by-sa)

Como decía, tengo en mente desde hace tiempo el post sobre la educación en Finlandia, pero me pasa lo que me pasaba con el post que hablaba sobre el problema del alcohol en Finlandia: cuando lo haga, creo que debería ser el “post definitivo” sobre el tema. Mientras tanto, aquí dejo un resumen del post citado más arriba:

Invitado por el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Eränpalo -director de la Escuela Finlandesa en la Costa del Sol- acudió el pasado jueves día 15 al madrileño Círculo de Bellas Artes para ilustrar a la audiencia sobre los secretos del modelo finés

“En nuestro país, pegar a un profesor es como pegar a un policía”, dijo el profesor Tommi Eränpalo, docente durante 15 años en el país escandinavo y el director de la Escuela Finlandesa en la Costa del Sol durante una charla sobre el mejor sistema educativo del mundo. Los participantes advirtieron de la dificultad de copiar ideas en Educación.

En una presentación algo rígida debido al formato transparencias, Eränpalo desglosó no obstante algunas ideas jugosas y con potencial de aplicación en nuestro país. Quizá las más relevantes provengan del duro sistema de sanciones que allí se impone a los alumnos disruptivos y en general el marco de convivencia escolar que rige en sus aulas.

“En Finlandia, si pegas a un profesor es como si pegases a un policía”, afirmó tajante el director de la Escuela Finlandesa. Más aún, y aunque “los casos de violencia sean extremadamente raros”, si un alumno se pone gallito, “el profesor está autorizado a utilizar la fuerza para expulsar al alumno de clase”.

Más tarde, cuando alguien le preguntó cuál era en su opinión lo peor del sistema español, Eränpalo no supo qué responder, pero acertó a decir que “lo mejor de Finlandia” tiene que ver con la “formación del profesorado”. Que cada cual saque sus conclusiones.

Un “sistema educativo de éxito no se construye de la noche a la mañana”, sino que nace de un “largo proceso cuidadosamente elaborado”.

El director del Instituto Iberoamericano de Finlandia, Timo Rihho, recordó que el origen del prestigio que ostenta la enseñanza en el país escandinavo en la actualidad se remonta “al proceso de normalización lingüística emprendido en el siglo XIX”.
Rihho también apuntó a los esfuerzos de la iglesia luterana por conseguir un pueblo culto. “Se hacía una especie de chantaje, ya que para confirmarte con 15 o 16 años debías saber leer”.

Todas las comparaciones internacionales insisten en las bondades del duro y larguísimo proceso de formación del profesorado finlandés, un aspecto en el que el país escandinavo destaca escandalosamente sobre la media global. Para que se hagan una idea, los futuros maestros de Finlandia pasan en la universidad cuatro veces más horas que sus homólogos españoles.

Pero las condiciones objetivas que favorecen el éxito del sistema finés son varias y de distinta procedencia. Rico, poco poblado, con estructuras igualitarias y un reducido porcentaje de alumnos inmigrantes, la base socioeconómica se antoja inmejorable. Además, el sustrato cultural luterano allana el camino a un concepto indispensable para la excelencia académica: el esfuerzo personal. Excelentes instalaciones y un buen clima de convivencia son algunas de las ventajas más aparentes del mejor sistema educativo del mundo.

Y, si se me permite un apunte, además de todo lo dicho anteriormente tenemos un gran problema en España: los gobiernos. Cuando uno propone algo, cuando sube el otro lo quita y pone otro. De modo que el sitema entero va dando bandazos de izquierda a derecha y viceversa (literalmente) donde lo que menos parece importar son los alumnos, y lo que más, los votos. En mi opinión esta generación, la más analfabeta desde que España es un país rico y con el problema hasta ahora inexistente de la violencia en las aulas, nos lo demuestra.

Y no parece que vayamos a mejor.

Yo apoyo la educación pública