Por fin lo que esperábais: un post sobre la tradición del país nórdico por excelencia. La sauna finlandesa.

Mujer en sauna

No se sabe quién inventó la sauna, pero sí sabemos por qué se inventó.

La historia de la sauna

La sauna finlandesa surgió como una manera de darse una ducha cuando el agua estaba completamente helada. Lo que es el pan nuestro de cada día en Finlandia.

Antiguamente se calentaba una sala de madera (en otras palabras: de lo que había entonces) y una caldera calentaba también un recipiente con piedras encima.

Entonces, se tiraba el agua (o el hielo…) a las piedras y ésta se evaporaban produciendo así algo de humedad y haciendo sudar a los interfectos que estuviesen dentro.

Los usuarios podían así restregarse y limpiarse después de un día de lucha contra los elementos.

La sauna hoy en día

Hoy en día las estufas son eléctricas, aunque en las cabañas finlandesas suelen tener saunas tradicionales. Las eléctricas suelen ser más comunes en las casas (aunque en Ranta-mutalantie, la calle de al lado, parece haber muchas casas con su propia sauna finlandesa tradicional).

Ahora la sauna es simplemente para relajarse. Y la verdad es que se consigue bastante bien.

Una sauna en un hotel finlandés. Fuente (CC: by-sa)

Cómo usar (bien) una sauna finlandesa

Preparación y empezar

  1. Hay que encender la sauna alrededor de una hora antes de usarla, porque el pequeño radiador que hay en la sauna tarda bastante en coger la temperatura adecuada.
  2. Una vez que está entre 80 y 100º centígrados – tal como debe ser para ser considerada sauna finlandesa – uno se desnuda, se da una ducha de cuello para abajo (es poco recomendable, según me han dicho, para la salud del pelo mojárselo también) y se mete dentro.
    (opcional es desnudarse, claro, pero personalmente creo que es altamente recomendable, ya que sino la toalla o el bañador que lleves apesta a sudor y realmente porque es el modo en el que se toma la sauna)
  3. Algunos finlandeses (el modo finlandés típico es) coger una rama de un árbol con hojas amarillas (Miguel siempre me dice el nombre y yo siempre me acuerdo) y llevártela a la sauna. En ella te das unos golpecitos suaves por todo el cuerpo con ella, supongo para que se perfume un poco el cuerpo.

Pequeña pausa y repetir

  1. Después de unos cuantos minutos uno se sale de la sauna y se va a la ducha (fría) si hay ducha o se tira al lago o se mete en un hoyo en el hielo (dependiendo de lo que haya a mano), refrescándose.
  2. Repetimos los pasos anteriores unas dos veces más. Las duchas nunca han de ser con jabón.
  3. Cuando nos vamos definitivamente de la sauna es altamente recomendable que además de la ducha se use algún tipo de jabón, lavándose bien todo el cuerpo.

Mi receta personal incluye que, al llegar a casa, se ponga música relajante (últimamente para mí esta o esta), algo de beber – ahí a tu gusto – velitas e incienso. Bastante bueno, me permito decir.

Ahora algunas fotos de la sauna finlandesa que tengo alquilada los sábados:

La sauna finlandesa
La sauna, vacía.

Una sauna finlandesa desde fuera
Desde fuera

Radiador en la sauna
El radiador con las piedras a las que se le echa el agua

Cubito
El cubo con el cazo, para ir echando el agua

Palangana
Si además de la ducha de agua fría encima te metes en la palangana de agua helada, te refrescas del todo

Una pequeña historia que me pasó en la sauna finlandesa

Recuerdo hace algún tiempo en la Sauna Party de Computer Science. Es un lugar donde, básicamente, puedes verle la cola a tus profesores y compañeros. Compañeros nerds, por cierto.

Yo, como es habitual, llegué un poco tarde y me tocó darme una sauna solo.

Al poco tiempo de estar ahí, entró un ruso. Alto, metro ochenta, corpulento y con un corte de pelo bastante horrible.

Lo primero que me dijo es que a él no le gustaba mentir en la sauna.
— Ahhh. Pues vale– Pensé. Y también «¿habrá sitios en los que le gusta mentir?»

Y se puso a echar cazos de agua. Tres seguidos. Después se puso en la postura del loto para relajarse y treinta segundos después echó otros tres cazos.

Claro, así no había quien respirara, pero el tío estaba super agusto, o eso parecía.

Yo me tuve que salir y un tiempo después, hablando con Iker, me contó que jamás hay que darse una sauna finlandesa con un ruso.
Si lo haces te expones a participar en un juego de hombría a ver quién aguanta más en la sauna. Algo que puede acabar mal.

La sauna: mejor para relajarse

Aprended de este error: la sauna es para relajarse. Está bien hacerlo con amigos (yo lo prefiero) pero si vas solo al menos puedes poner tú el ritmo.

Los beneficios de la sauna finlandesa son la mejora el riego de la sangre, y al menos a mi me calma los nervios.

Por cierto, hace un par de días llegó la nieve y nadie espera que se vaya hasta abril-mayo, de modo que hoy será el primer día en el que en vez de ducha de agua helada al salir de la sauna salga a la nieve a echármela por encima (tiempo al tiempo, pero no me voy de Finlandia sin meterme en un agujero en el hielo después de una sauna).

Sé que queréis fotos de culitos desnudos. Las tengo, pero no las pondré. Mejor lee estas tres historias de sexo en la sauna (aunque no confirmo ni desmiento que una sea mía)

En realidad es mejor así.

Lo que sí te dejo son otros posts sobre Sauna Y Finlandia que te serán útiles: