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Plovdiv: qué hacer en un fin de semana (2)

En el segundo día de Plovdiv (puedes leer sobre el primer día aquí [1])empezamos la mañana con uno de los tours gratuitos de la ciudad. Si te interesan, éstos empiezan cada día a las 11 y a las 6 de la tarde frente al ayuntamiento, y duran dos horas (así que perfecto para comer o cenar después). Los horarios cambian según la temporada (puedes asegurarte aquí [2])

Tras la vuelta por Kapana y también por la colina de la ciudad antigua, y con ganas de Plovdiv aún, comimos algo rápidamente y nos dirigimos a ver los edificios más emblemáticos de la nobleza de Plovdiv de los siglos anteriores.

Museo etnográfico de Plovdiv.
La rica fachada del museo etnográfico de Plovdiv.

La ciduad antigua de Plovdiv

La ciudad antigua de Plovdiv es una reserva arquitectónica y con razón: en zona (mapa [3]) estaban las casas de los más pudientes habitantes de Plovdiv, que construyeron lujosas mansiones para la época pasada… y la actual.

Muchas de ellas han sido reconvertidas en museos o han sido preservadas para el disfrute y admiración de locales y foráneos que visitan Plovdiv. Una razón más para obtener una Plovdiv City Card [4] – de la que hablamos en el primer post de la serie [5] – es que la entrada a gran parte de las mansiones es gratuita con ella.

La casa Hadji Aleko – Museo y Galería Philippopolis  

Este edificio de dos plantas, situado en la calle Saborna 29 (mapa [6]),  es una preciosa casa renacentista, de 1895 para el ínclito ciudadano de la ciudad Adij Aleko, y la primera hecha al estilo Occidental. Su abuelo fue un afamado artesano, el cual organizó el gremio en la ciudad, y de ahí proviene el lujo de la casa, exquisitamente decorada con roble.

Galería Philippopolis de Plovdiv.
Fachada de la Galería Philippopolis
Galería Philippolis desde dentro
Segunda planta de la galería.
Pintura costumbrista búlgara.
Pintura costumbrista búlgara.

Ha sido reconvertida a día de hoy en museo de pintura en ambas plantas, con una colección permanente, con pinturas de clara influencia rusa, y una colección cambiante. Cuando la visité la cambiante era de la artista Lili Kioutchoukova, que representa en sus pinturas el París de los bajos fondos que descubrió.

La casa Balabanov

Otra de las emblemáticas casas de la zona antigua de Plovdiv es la de Balabanov, que data de principios de los 1800. Construida para el rico mercader Hadji Panajot, toma su nombre del dueño que tenía a principios del siglo XX, el señor Balabanov – también mercader.

También accesible gratuitamente con la Plovdiv City Card, esta casa tiene su estilo del Renacimiento Nacional búlgaro. Se pueden ver todos estos lujos de la época en una segunda planta decorada con los muebles de la época , mientras que la primera planta actúa de galería de pintura y escultura.

Casa Balabanov.
Planta baja de la casa Balabanov.
Salón principal de la casa, en la segunda planta.
Comedor.

La casa de Hindliyan

A pocos pasos de la casa anterior, nos encontramos otra pintoresca y lujosa casa que compite en esos criterios con la de Balabanov: la de Stephan Hindlyan, también rico mercader y ganadero, que data de los años de 1830.

Quizá la casa del conjunto arquitectónico de la ciudad antigua de Plovdiv que más me gustó, La segunda planta está fantásticamente pintada en vivos colores, con cada habitación teniendo uno predominante. Las “Alafrangas” – una especie de “ventana” que en vez de tener cristales al mundo exterior contienen una pintura en la piedra – son sobresalientes.

La habitación verde.
Fantástico detalle del techo de la habitación amarilla.

El señor Hindlyan definitivamente no reparó en gastos, ya que incluso tiene una fuente de agua perfumada para lavarse las manos en el salón.

El restaurante Rahat Trepe

Tras pasar la tarde caminando por la zona antigua (otras cosas que ver en la zona: la puerta de Philippo en la muralla, la cima de la colina con las ruinas, y el museo etnográfico regional) se nos abrió el apetito y fuimos a un bonito restaurante a cielo abierto en la cima de la colina: el Rahat Trepe (dirección: Doctor Stoyan Chomakov. Mapa [9])

Nos agenciamos una de las muchas mesas en la terraza y pudimos ver el atardecer desde allí mientras cenábamos. Nos pedimos varias de las especialidades de la casa, las costillas, así como varias rondas de refrescantes cervezas búlgaras (la marca es Kamenitza) y nos pedimos alguna que otra Rakia (el aguardiente búlgaro) para ir cerrando la noche en el buen ambiente del restaurante. Esta es la galería que pusimos en el Instagram de Big in Finland [10] sobre ello.

Las costillas.

Cansados y contentos, nos bajamos de nuevo a apartamento (ver el primer post de la serie: ¿dónde dormir en Plovdiv? [5]) para descansar, ya que de madrugada nos tocaba seguir el viaje. El fin de semana había acabado.