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Cortarse el pelo

Como ya sin duda sabréis, ya sea porque venís aquí, estáis, habéis estado o simplemente os gusta mi blog Finlandia es caro.
No se puede comprar el dinero que se recibe en Finlandia por un trabajo y el que recibe en España, aunque si me pedís cuentas os referiría al difunto blog Finlandia Reloaded. En resumen ese post decía que quiere decir que aquí en Finlandia la gente tiene más dinero. Guita, pasta, lo que sea.

La comida es cara, pero depende de a lo que te restrinjas (sobrevivir o vivir bien) la cosa puede salirte bastante económica si además comparas un par de precios. La ropa puede ser del Jim and Jill o de un segunda mano. Pero cortarse el pelo…

Yo en España suelo ir a una de estas peluquerías moderniquis que me hacen un corte de media hora a capas con lavado y corte por unos diez euros (hace cosa de un año me cobraban ocho, por cierto), pero aquí la misma tontería sale a veinticinco euros y además lo tienes que explicar en inglés, con el consiguiente peligro para el bolsillo. El corte de pelo a maquinilla también sale a unos doce euros, con lo que, si se es estudiante y pobre (como la mayoría) las posibilidades hacen que uno quiera echarse a llorar.

Por eso yo y la mayoría de los Erasmus recurrimos a unas tijeras amigas para poder gastarnos nuestro dinero en cervezas, para qué voy a mentir.
La primera vez me lo cortó Marta, con las ventajas de que compartimos el idioma y que ella es una semi profesional que cortó el pelo a todo Latolankatu. Los resultados no fueron tan mal aunque mi madre dijera lo contrario.

Ahora Marta no está y esta vez, que la última vez que me corté el pelo fue en Enero, Jaana aceptó gustosamente el reto. Y este es el resultado.

Antes
Antes, en la foto más reciente

Después
Después. Aún tengo que hacerme a la idea.