Seurasaari, isla para un viaje al pasado de Helsinki

Nota: El post de hoy lo ha hecho Bea, una de nuestras mayores y mejores comentaristas. Hoy nos habla de la isla de Seurasaari

Seurasaari es una pequeña isla situada a unos pocos kilómetros hacia el oeste del centro de Helsinki. La capital de Finlandia tiene varias islas en las que uno puede desconectar fácilmente del estrés, todas ellas preciosas, arboladas y tranquilas. Los finlandeses no son propensos a construir parques en las ciudades, su estilo es más bien dejar pequeñas regiones de bosque sin talar en medio de las urbes. Las islas son los lugares más naturales a los que se puede escapar en esta ciudad, además del parque-bosque Haltiala que se encuentra en la parte central de Helsinki y asciende hasta llegar casi a Vantaa. Seurasaari es una isla a la que se puede acceder sin necesidad de un barco ya que esta conectada a la ciudad por un largo puente de madera en el que siempre hay niños dándoles de comer a los patos y gansos. Desde el centro, se llega en 15 minutos con el autobús numero 24.

En la isla de Seurasaari se encuentra, además, un museo al aire libre que expone las diferentes casas, molinos, granjas y cobertizos de madera que se podían encontrar en cada provincia de Finlandia entre los siglos XVIII y XX. Es una muestra de la vida en el campo finlandesa en aquellos años con reproducciones a tamaño natural. Hay un total de 87 edificios separados a lo largo y ancho de la isla. Es muy agradable dar un paseo por Seurasaari porque se puede disfrutar tanto de la vista de los árboles, de los animales que los habitan y del mar como de estas bucólicas construcciones que transportan a remotos tiempos en este rincón del mundo donde la vida debía de ser tan dura en invierno como gratificante en primavera.

Tambien, cabe destacar la existencia de un teatro al aire libre en el que se puede asistir a funciones durante la estación estival. Cerca del teatro, hay un lugar acondicionado para hacer barbacoas (grilli) a las que tan aficionados son los finlandeses.

Ardilla finlandesa,
Ardilla, “orava” en finés. Fuente: Pablo Olmos.

Y, finalmente, lo que más me gusta de Seurasaari: las ardillas. Estos animales que yo tomaba por tímidos y huidizos en España, son en Finlandia casi tan desvergonzados como las gaviotas. Están tan acostumbradas al trato humano que asaltan al viandante exigiendo comida. Me han contado que se han dado casos de robo por parte de estas simpáticas amigas pero yo solamente puedo atestiguar que son muy golosas y que su manjar preferido es el cacahuete. Aunque aceptan casi cualquier cosa y he visto a más de una con sobrepeso. También, es posible alimentar a pajarillos envidiosos como este “talitiainen” (Parus major) que se poso en mi mano el otro día para comer unas semillas.

Más vale pájaro en mano, también dicen en la isla de Seurasaari
Pájaro en mano y probablemente ciento volando. Fuente: Pablo Olmos.

Y para los amantes de los animales he de decir que hay una pareja de cisnes que han sido padres y hay 7 patitos feos rondando la isla ahora mismo. Pero cuidado con acercarse demasiado porque los cisnes no tienen muy buen humor.