Ropa para Finlandia (2): el invierno y las extremidades

Continuamos hoy con esta serie de posts (esta es la primera parte), útiles espero para los que vayáis para allá en breve y no sepáis muy bien qué meter. De todas maneras si alguien que vaya a ir tiene aún dudas que me escriba un comentario o un email y yo responderé en cuanto pueda.
Con lo dicho, seguimos con los posts sobre la ropa para Finlandia, centrándonos en el frío y en el invierno.

No sólo de abrigos y pantalones impermeables vive el Erasmus. Las temperaturas de menos 10 grados, aunque suaves comparadas con lo que viene en el segundo semestre, hacen que un par de buenas bufandas sean imprescindibles. Yo en mi caso me llevé dos de diferentes características (una larga y una corta, vamos) y funcionan. La ropa para Finlandia en invierno, y los complementos, son claves.

Ropa para Finlandia en invierno y con frío

Un gorro o dos también son necesarios: la cabeza se enfría muy fácilmente y por ahí se pierde mucho calor, de modo que no es ninguna tontería llevar gorros. Tres gorros de lana fueron los que me llevé yo, aunque en cualquier tienda finlandesa (en Joensuu en el Sportia, justo al lado de la tienda de segunda mano, o enfrente en el supermercado Antilla) por un precio bastante razonable. Con gorros estilo lapón no es necesario hacerse también con unas orejeras.

Gorro estilo lapón
Gorro estilo lapón

Orejeras, como digo, son necesarias – imprescindibles -también en los dos semestres: si se te ponen las orejas rojas del frío en España imagínate en Finlandia. Yo tomé prestadas las mías del Science Park porque estuvieron en un perchero durante dos meses sin que nadie las cogiera. Cuando empezó el frío ni dudé y las cogí. Sin embargo, en el citado Sportia las hay por unos diez euros bastante bonitas y útiles.

Como seguimos con el tema de la cabeza, y cosas desde luego necesarias para ambos semestres, es un secador de pelo. Supongo que las señoritas habrán pensado en este tema, pero yo (que además fuí a Finlandia con el pelo largo y las fotos del primer semestre lo demuestran) fui sin él y tenía que levantarme una hora antes de lo normal para que me diera tiempo a que se me secara el pelo e ir siempre con el pelo un poco mojado. Y eso en Finlandia es bastante peligroso.

Otra cosa importante son los guantes. Yo me llevé unos guantes de forro polar de Decathlon y me tocó sufrir unos cuantos días cuando llegó el frío: son inútiles desde menos 8 grados. Yo allí vi de todo, desde guantes de nieve hasta varias capas de guantes normales. Lo más recomendable es que sean de estilo manopla (todo el mundo los lleva y son útiles, aunque no lo parezca) que mantienen mucho más el calor que las otras.

En concreto mis finnish friend me reocmendaron que me comprase unas de cuero por fuera (no se mojarán jamás: no querráis imaginaros cómo es tener la mano mojada a más de 5 bajo cero) y de borreguillo por dentro. En el Antilla o cualquiera de los otros supermercados de Finlandia las suelen tener y sus precios varían, siendo el más barato de 10 euros (yo me compré ese y tienen calidad suficiente).

Manopla
Manoplas: imprescindible parte de la ropa para Finlandia en invierno

En caso de que se vaya el segundo semestre o todo el año, a todo lo mencionado antes hay que añadir algunas cosas.
Los pantalones de nieve (o las mallas térmicas, aunque yo no las he probado) se convierten en algo imprescindible: temperaturas de menos 30 grados son el pan nuestro de cada día en el mes de febrero, y entre enero y abril suele haber unos -20 de media, con lo que el pantalón impermeable del que hablaba en el post anterior sobre Ropa para Finlandia se queda muy corto. Yo en mi caso me llevé dos para poder cambiármelo y así lavar uno mientras usaba el otro.

La braga polar también es muy recomendable. Aparte de la bufanda mencionada antes, la braga os cubrirá aún más y al final sólo tendréis un resquicio para ver en los días de mucho frío. Y pensaréis qué os podéis poner en ese resquicio, porque se os congelarán las pestañas, teniendo una bolita de hielo al final de cada una. Pero no es tan malo como parece, yo esos días los recuerdo com muchísimo cariño. En mi caso llevé tres para poder ir cambiándolas y además con ellas me ponía las bufandas, con lo que estaba caliente del todo. No hay que preocuparse, de todas maneras, por tener tanta ropa: se lleva después de navidades a Finlandia (por aquello del peso del equipaje) y porque se puede dejar en percheros sin que os la roben.

Como queda un poco largo, dejaré el resto de las cosas para un tercer (y último) post sobre la ropa.
¿Cuando? Pronto.