Contradicciones de Finlandia y su explicación

Hace poco me preguntaba @Greennybryant en Twitter sobre algunas contradicciones de Finlandia que podemos leer en la prensa y sobre las que hemos hablado en el blog también. Estas contradicciones están bien ejemplificadas en estos dos posts: 7 estudios en los que Finlandia gana a España (más felicidad, menos corrupción, más igualdad…) y otros 7 rankings importantes en los que les ganamos (mucha menos violencia de género, menos armas, menos suicidios, menos acoso…).

En concreto esta era la pregunta:

Nuestros prejuicios de Finlandia

Aviso que este es un post largo. Más abajo tenéis mi análisis y abajo del todo la opinión de una finlandesa, que yo considero muy válida. Haz click en ese enlace para ir directamente a esa parte del post. Pero en general recomiendo leer el post entero.

Hay varios tipos de conocimiento de Finlandia. El que tienen los que han vivido allí al menos un año trabajando o intentando trabajar, el que se ha ido de Erasmus, el que ha ido de viaje y el que nunca ha ido.

Dentro del grupo del que nunca ha ido hay siempre opiniones curiosas. Cosas que han internalizado a través de leer la prensa y poco más, probablemente nacidos de otro prejuicio muy curioso: lo de fuera es siempre mejor (y sobre lo que hablé en su momento en cuanto a padecer el “síndrome de Helsinki“, una suerte de síndrome de Estocolmo sin rehenes pero viviendo en el extranjero).

Yo siempre digo lo mismo, que los finlandeses ni mejores ni peores. Algunas cosas las hacen muy bien, otras menos.

Hay dos prejuicios sobre todo que me fascinan

Uno que son muy cultos, otro que son avanzados tecnológicamente. Y ninguno de los dos es cierto.

Sacarán mejores notas en PISA, sí, pero de ahí a tener cultura (me gustaría que me definiera el que tiene el prejuicio lo que significa “tener cultura” y lo que no) hay un paso de gigante. Hace tiempo referenciamos que sí, que los finlandeses ganan en PISA, pero algún que otro experto ha dicho que es porque su sistema educacional está diseñado para sacar esa buena nota.

Un colegio finlandés
Un colegio de Finlandia. Fuente (CC: by)

¿Qué significa eso? Pues significa el paso de pasar de titular de noticia a la realidad. Del prejuicio de “tener la mejor educación del mundo” a “las clases que los preparan para sacar buenas notas en un examen concreto”. De que sacar buenas notas está estupendo, pero que es el único país Europeo desde los 90 donde hay matanzas en escuelas perpretradas por estudiantes (por ejemplo esta y esta) y donde se desarticulan varios intentos más al año (ENG). Del reconocer que sacar buenas notas no es ser mejor persona ni “tener más cultura”.

El segundo prejuicio es tenológico (y por ende, y esto lo he escuchado yo muchos dicen que “es un país más avanzado, añadiendo a este adjetivo – avanzado – lo de social, etc.). Yo he estudiado tecnología en Finlandia y he hablado de este prejuicio con muchos otras personas y todos coincidimos: la tecnología es la misma. Si acaso han tenido Nokia y Angry Birds, dos empresas punteras tecnológicamente, pero no se las han guardado para ellos. Nosotros tenemos los mismos aparatos y programas, aunque los hayan fabricado allí o en otra parte (por cierto que acabo de comprarme otro smarphone Nokia, que yo sigo con ellos, y tengo que hablar sobre él en el blog).

Dejando eso de lado, en este post vimos otros cuantos prejuicios sobre Finlandia.

La explicación a las contradicciones de Finlandia

Como quería la opinión de más personas para hablar de este tema, fui al grupo en el que hay Españoles en Finlandia en Facebook e hice esta pregunta:

Finlandia, pues, es un país que tiene una educación excelente y a la vez es el único país de Europa donde ha habido matanzas en colegios recientemente (en Alemania hubo en los 90 una, creo recordar). Donde aparece entre los países más felices, pero también con más suicidios. Donde hay mucha igualdad pero se maltrata (y mata) más a la mujer que casi ningún otro país de Europa.

¿Cómo explicaríais a alguien estas contradicciones?

El centro de Helsinki
Un día de sol en el centro de la capital de Finlandia. Fuente (CC: by-sa)

Sobre la felicidad VS los suicidios

La “felicidad” del estudio que la calculaba y ordenaba los países del más feliz al menos lo hacía con estos criterios: “los datos por los que se establece la felicidad de un país son la educación, la salud y la riqueza de los ciudadanos.”

¿Es esto felicidad real o falta de preocupaciones materiales? Lo segundo, claro. Así podemos decir que países que tienen a día de hoy una renta per cápita más alta van a ser más felices. Lo cual no es necesariamente cierto. La felicidad es estar bien con uno mismo, se tengan cosas o no.

Alguno puntualiza el tema de los suicidios diciendo que en España se evita poner la causa de muerte como “suicidio”, pero no se da ninguna prueba de que esto sea cierto más allá de impresiones personales y prejicios basados en ¿qué? del tipo “es que la iglesia nosequé y nosecuantos, mientras que en Finlandia son muy avanzados y tal”. A falta de expertos de verdad en suicidios en vez de prejuicios personales, los datos oficiales es en lo único que podemos dar como válido. Y esos dicen que en Finlandia hay más.

En nuestro post sobre los suicidios, además, nos hacíamos eco de que había más suicidios al final de la primavera, cuando hacía mejor tiempo. ¿Contraintuitivo? Quizá cuando uno ve a los demás bien es cuando uno que no lo está se da cuenta, por comparación.

Primavera en Finlandia
Un día de primavera en Finlandia, en la Universidad de Joensuu.

Sobre la educación y la igualdad VS el maltrato y el acoso

Comentábamos antes que algún experto puntualizaba la educación finlandesa diciendo que estaba diseñada para sacar buenas notas en el test PISA. En ese mismo post referenciábamos una correlación (correcto: correlación no implica causa) que decía que los niños de los países que sacaban mejores notas en PISA eran también los menos felices.

Sobre la igualdad, ¿de qué hablamos cuando hablamos de igualdad? El estudio referenciado sobre qué países son más felices los ordena según que las mujeres de dichos países tengan participación económica y oportunidades, logros educacionales, poderes políticos y su nivel de salud y supervivencia. ¿Es eso igualdad? No, es más participación, lo que no quiere decir que en Finlandia las mujeres también cobren menos que los hombres por el mismo trabajo. Algo que pasa.

En cuanto al maltrato ¿cómo se conjuga todo esto junto a la educación? Que una cosa es sacar buenas notas, pero otra cosa es saber manejarse en sociedad y saber manejarse y tener más empatía en relaciones interpersonales. Finlandia proviene de una tradición de trabajo luterano, que es más individualista que quizá las del sur, y que eso tiene una implicación clara: cuando las cosas van bien, van muy bien, pero cuando van mal te quedas solo, ya que es una ética más individualista. Y esta presión en que si no eres igual de bueno que los demás – y digo igual: si eres peor estás mal, y si eres mejor es posible que los demás digan “¿pero quién se ha creído que es?” – es un problema. Y de ahí puede surgir un no saber manejarse, y por tanto el temperamento y la violencia cuando las cosas no van tan bien.

Y eso es lo que vemos en las noticias muchas veces. Los titulares que nos llegan dicen cosas que les van bien, pero si vemos más allá de los titulares entendemos mejor que tampoco es para tanto. Que los finladeses no son mejores ni peores, simplemente distintos con sus cosas buenas y no tan buenas.

Una calle de Helsinki
Una calle de la capital de Finlandia. Fuente (CC: by-sa).

Un gran comentario de una finlandesa, de cómo ve ella estas contradicciones

Del debate del grupo de españoles en Finlandia, este fue un gran comentario desde el punto de vista finlandés. Algo que ellos ven como miembros del país y fruto de crecer allí de ser hijos de su educación. Desde aquí hasta el final del post, sus palabras:

“Aquí un par de ideas de una finlandesa. Para volver al tema de la felicidad: si Finlandia sale entre los primeros en algún estudio sobre la felicidad, será porque esos estudios tienen su enfoque en la ‘felicidad socioeconómica’ en vez de felicidad como un estado emocional.

Aunque, también es verdad que la felicidad tiene distintas definiciones: si entendemos la felicidad como satisfacción y alegría después de alcanzar una meta deseada, pues me imagino que en ese sentido muchos finlandeses se sienten ‘felices’, porque tienen una familia, trabajo, casa, coche, chalet etc. Pero yo personalmente considero útil pensar en la felicidad como todo lo contrario a la depresión. Y el dinero, trabajo, éxito en la vida laboral, fama, etc. dan igual en ese sentido, porque no impiden que uno se deprima. Para no deprimirse es importante tener ‘paz interior’ y confianza en sí mismo. Cuando uno tiene esa confianza en sí mismo y ‘autosuficiencia’ emocional, no se siente vacío, es más capaz de tomar responsabilidad, gestionar sus emociones, aguantar los fracasos. Siente que su vida tiene sentido y ningún fracaso le quitará las ganas de vivir. Una persona verdaderamente feliz es suficiente fuerte emocionalmente como para no echar la culpa a su pareja cuando se siente mal por lo que sea…

Creo que igual nuestra herencia genética basada en la supervivencia (por las condiciones climatológicas) y la cultura basada en la ética de trabajo protestante, dan tanto valor al trabajo, que a veces en Finlandia se nos olvida enseñar a los niños que ellos tienen valor como seres humanos independientemente del trabajo que hagan, que son queridos y se tienen que querer tal y cómo son, independientemente de sus éxitos y fracasos. Yo creo que los españoles en general han heredado y aprendido una mejor confianza en sí mismos, por lo que es más difícil que se depriman aunque las cosas no salgan según esperaban.

Un invierno finlandés
La climatología finlandesa.

Aquí lo exteriorizamos todo: construimos, renovamos, decoramos, mejoramos el sistema, esperando que algún día hipotético esté todo perfecto y podamos descansar. Los españoles, en general, prestan más atención a su actitud y a cómo se sienten, y tienen una mejor capacidad para aceptar la realidad tal y cómo es y disfrutar de lo que hay.

Otra cosa, a los finlandeses nos enseñan a ser humildes y bien educados, a no molestar, y eso llevado al extremo hace que uno se preocupe excesivamente de lo que opinan los demás, lo que lleva a tener un miedo a fracasar que no tiene salida. Una persona que solo se preocupa por lo que piensan los demás vive una vida dominada por la vergüenza y se vuelve incapaz de saber lo que quiere y de mostrar afecto hacia los demás, lo que le lleva a aislarse cada vez más..

Y para terminar mi novela, lo más importante: la comunidad y los lazos sociales. Tenemos un grave problema de soledad en Finlandia y me atrevo a decir que nuestro “estado de bienestar”, que transfiere toda la responsabilidad de la creación de bienestar al estado, ha hecho mucho para debilitar los lazos sociales, porque ya no tenemos la misma necesidad de ayudarnos uno al otro para sobrevivir. Nos gusta por la libertad que nos da, pero lo malo es que a veces se nos olvida la importancia que tienen las relaciones sociales y el sentimiento de pertenencia a una comunidad para nuestra felicidad.”

Y tú, ¿qué opinas de estas contradicciones y de esta manera de ser de los finlandeses? Los comentarios están abiertos y estamos interesados en cómo ves tú el tema.

Tras todo lo dicho, hay que aclarar que a mí me sigue gustando Finlandia, pero me gusta por lo que es, con sus cosas buenas y malas, no adorando unas y negando las otras. Me gusta Finlandia.