20 años de Erasmus

Me salgo un poco del tema de Finlandia (y eso que había preparado el post de hoy) para pararme a pensar que lo que me llevó a ese país cumple añós. 20 años de beca Erasmus, casi tantos como los míos propios.

En ese tiempo, alrededor de 1,5 millones de estudiantes europeos han cambiado por un año su país y su vida normal por una experiencia. A veces (las más que conozco) sale bien, y otras tantas no, pero quien no se arriesga no gana nada significativo, creo yo.

Al respecto encontré una bonita historia sobre cómo surgió la beca Erasmus, tomada del blog de Escolar

Xavier Vidal-Folch, en su artículo de EL PAÍS el 26 de abril de 1998, bajo el título Erasmus o la mantequilla, la relata de la siguiente manera: “Cuando en 1987 la Comisión inventó un programa para incentivar el intercambio de estudiantes entre las universidades, los ministros de Educación reaccionaron furibundos: suponía invadir sus competencias.

Cuando se aclaró que sólo las completaba, surgieron las reticencias de los ministros económicos, recelosos de dedicar 30 millones de ecus (unos 5.000 millones de pesetas) a tal aventura, la que finalmente más ha hecho por cohesionar a la juventud del continente. Tuvo que arbitrar el Consejo Europeo, la cumbre de líderes.

Cedió por el miedo al ridículo, cuando se comparó el coste del programa Erasmus al de una pequeña decisión recién adoptada por los ministros de Agricultura: la conversión de la mantequilla almacenada pasada de fecha en alimento para animales, cuyo coste era diez veces superior”.

A lo que añade

En los últimos seis años, Europa ha invertido en estas becas sólo 930 millones de euros. Para los próximos seis años, está previsto multiplicar la inversión hasta los 3.100 millones de euros. Sale barato. Especialmente si se compara con lo que gastamos en ayudas al campo. La Política Agraria Común, consume cada año cerca de 50.000 millones de euros.

También podría hablar de lo poco balanceadas que están: se da el mismo dinero a alguien que va a Praga que a alguien que va a Joensuu, por ejemplo. Y el nivel de vida de ambos sitios ni se le parece. Como bien dicen, más tendrían que becar a los que se van fuera.

Además, si queremos ser una Europa unida, nada mejor que conocernos entre nosotros desde que somos jóvenes. Nuestras diferencias y culturas nos enriquecen a todos, y qué mejor que conocerlas para unirnos y, de este modo, ser una verdadera unión europea. A mí al menos me ha pasado así.

Y ahora que nos entra la morriña, unas fotos de Erasmus

Erasmus Joensuu 2006
Erasmus en la segunda mitad

Michel Miguel Yo
Erasmus trío #2

De Fiesta
Fiesta en Suvikatu

Erasmus trio
Erasmus trío

Recién llegados
Primera fiesta

No podían faltar
No podían faltar Marta y Raquel

Y ya de paso con los Erasmus de este año:

erasmus 2007

erasmus 2007

Si falta alguien lo siento, pero son en las que sale más gente. Si tuviera que poner fotos de todos vosotros no acabábamos, pero sabed que ha sido genial conoceros a todos. Y las fotos estan todas cogidas de otros post, así que sabed que estáis por ahí 🙂