Central Restaurante en Perú: cenando en Lima

Como ya he comentado alguna vez en el blog, aparte de mucho Finlandia (que sigue encantando), he empezado a escribir sobre otros sitios a los que he viajado y me ha parecido interesante escribir sobre ello. Y no quería dejar pasar la oportunidad de contaros mi visita al Central Restaurante en Lima, Perú.

Si quieres echarle un ojo a una selección de restaurantes de Helsinki, la hicimos aquí, y también hablamos de los restaurantes finlandeses con estrella Michelín.

El Central Restaurante

Un amigo que estuvo allí me lo había contado.

Uno de los cinco mejores restaurantes del mundo (lleva años en torno a la posición 5, uno arriba o abajo) pero a un precio que – ahorrando un poco y si te gusta gastarte el dinero en comer – casi todo el mundo puede permitirse.

Central Restaurante
Web del restaurante central.

También está en la lista de los mejores restaurantes sostenibles del mundo.

El Central Restaurante (website) de Lima es llevado por el chef Virgilio Martinez, y lleva abierto en el barrio de Barrancos – barrio clásico que ha tomado la joven bohemia, un poco como Kreuzberg en Berlín – varios años para deleite de comensales, con gran fama.

Que ha salido en el Chef’s Table de Netflix, en uno de los episodios en los que el Chef Martinez va a visitar a los lugares a los que se provee de ingredientes y muestra el restaurante y su filosofía. Yo aún no lo he visto (quería sorprenderme) y a la vuelta del viaje entre una cosa y otra se me olvidó verlo. El hacer este post me animará a verlo, pero aquí tienes un vídeo.

Reservando en el Central

Justo coincidió que este año el viaje a Perú iba a ser para escapar del oscuro y frío invierno que hay en el norte de Europa. Y que además coincidió con mi cumpleaños.

Entre el buen feedback que me dio mi amigo y que justo podía reservar tan magna cena para el día de mi cumpleaños me hizo dar el paso. Las reservas se pueden hacer a través de su web, y nosotros elegimos no hacer un pago por adelantado.

Sabiendo que abren las reservas unos cuatro meses antes de la fecha, a la media noche en Perú, me puse el despertador a las 6 de la mañana CET para no quedarme sin reserva. Y no lo hice.

Menú del Central Restaurante
El menú en el restaurante.

En la reserva te dan a escoger el tipo de menú (“corto” de 13 platos o largo de 16), los cuales tienen como concepto probar alimentos de las diferentes alturas a las que está el Perú. Desde algunos metros bajo el mar, pasando por el desierto, hasta las alturas el lago Titicaca y los Andes, luego bajando a la selva. Nosotros, como pensamos que tardaríamos en volver, pedimos el largo.

Mi experiencia en el Central Restaurante

Vaya por delante que nunca había hecho una de estas cenas en un lugar de altísima cocina.

He ido a lugares majetes y probado cosas interesantes (como contamos en una Istagram story – este es nuestro instagram – hace poco estuvimos en el estupendísimo Open Restaurante de Alicante), pero nunca a uno top del mundo.

En pocas palabras: es un poco como lo que nos cuenta el celébrities de Ferrán Adria en “Muchachada Nui” cuando dice “la nouvelle cuisine está… buena. Bueno, está buena y mala a la vez. Quiero decir, ¡no es el recopetín!

Fuera de broma, la noche fue fantástica. El chef juega con, aparte de las alturas, con texturas, temperaturas… no todos de los 16 platos que probamos fueron extremadamente ricos y lo mejor que hemos probado en nuestra vida, pero es muy interesante oir la historia detrás de cada plato y saber a qué altura vienen los ingredientes.

Comiendo Piraña en el Central restaurante
A veces la piraña te come, y otras veces te la comes tú.

Es viajar por Perú con tu boca. Y fue un buen adelanto a cosas que probaríamos luego en Arequipa, Cuzco, el lago Titicaca…

Nosotros nos tiramos un poco el pisto y pedimos también el maridaje, pero creo que si fuera la siguiente vez no lo pediría. Aun fantástico, al final acabamos además de llenos un poco “piripi” y creo que nos gustará más centrarnos en la comida.

¿Qué te ha parecido este post? ¿Querrías que nos animáramos a contarte más de nuestro viaje a Perú este enero?



Qué ver en Varna, Bulgaria, en dos días

Además de ir bastante a la playa (la de Rappongi, la que recomiendan los locales) también hay muchas cosas que hacer por la ciudad y alrededores. En este post te damos algunas recomendaciones que hacer por Varna.

El Monasterio de Aladzha

Una que teníamos muchas ganas de hacer fue la que hicimos la primera mañana: el monasterio de Aladzha (Mapa; Web), a las afueras de Varna.

Declarado como Monumento Histórico Nacional en 1912, este monasterio excavado en la roca fue usado por monjes ermitaños durante los siglos XII y XIV. Los habitáculos de dicho monasterio tenía dos plantas, y están excavados a casi de 40 metros de altura, siendo uno de los pocos hábitats excavados en roca que se parecían arquitectónicamente a monasterios construidos con materiales de construcción comunes.

El monasterio comprende la iglesia, las celdas, el refectorio y la cocina, un pequeño cementerio, la cripta y la pequeña granja que servía para proveer a los monjes de avituallamiento. Hay evidencias arqueológicas de que las catacumbas estuvieron habitadas durante la primera era cristiana (siglos V y VI).

Tras la caída de Bulgaria a manos de los Otomanos a finales del siglo XIV, el monasterio de Aladzha empezó su declive, y fue completamente olvidado en el siglo XVI. Además, un cataclismo natural en la edad media resultó en el colapso de toda la fachada frontal de roca.

Monasterio de Aladzha
A punto de subir al monasterio.
Visitando el monasterio por dentro.
¿Es es John Wick/Keanu Reeves enterrando calaveras en una de las ilustraciones?

¿Cómo llegar?

La mejor manera es con un taxi (la compañía que los locales recomiendan como confiable es Omega) o coche privado, ya que de esta manera se puede ir a las horas que uno quiera.  Si favoreces el transporte público, sin embargo, puedes tomar el autobús 29 desde la estación de tren o junto a la Catedral de Varna a las 7:55 y 17:50, y tomar el que te venga mejor de vuelta desde allí (de nuevo, solo dos).

La entrada cuesta unos 5 levas búlgaros, aunque si tienes la Varna City Card – de la que te hablamos en el post anterior – dicha entrada al monasterio es gratis.

Alrededor del monasterio hay un parque natural, por el que puedes caminar tranquilamente, como hicimos nosotros.

Comiendo en Varna: La Casa Al Mare

Para comer a la vuelta a la ciudad del monasterio nos fuimos al paseo marítimo de Varna, y nos paramos en La Casa Al Mare (Mapa).

Postre búlgaro
Esto está buenísimo.

Este acogedor y familiar restaurante de cocina Italiana nos ganó por su terraza, que durante el caluroso día de playa que hacía tenía una buena sombra y espacio para comer. Tiene una carta amplia con pescados – siempre buena opción cuando se está , y además tiene descuento para los poseedores de la Varna City Card, como teníamos nosotros.

La ensalada y la carne estuvieron bastante buenas, pero lo que más me ganó fue el postre a la hora del café: una generosísima porción de tarta que nos proveyó de energía para toda la tarde. 

Puedes verlo todo en esta galería de instagram.

Termas romanas de Varna

Dentro de la ciudad quizá lo más famoso son las termas de Odessos (Mapa, Web), del siglo II después de Cristo: un gran complejo de baños públicos romanos del cual pueden visitarse sus ruinas.

Con unos impresionantes 7000 metros cuadrados son por tamaño los cuartos baños públicos descubiertos en las provincias europeas del Imperio Romano. Durante la crisis del imperio, poco después de la finalización de su construcción la ciudad no pudo mantenerlas operativas por su alto coste, y fueron abandonadas. Grandes partes de los materiales con las que fueron construidos fueron integrados en otras construcciones, incluyendo las pequeñas termas de Odessos, mucho más modestas en tamaño, del siglo IV D.C.

Las termas aún funcionan hoy como escenario.

La entrada cuesta 4 levs, aunque si tienes la Varna City Card está incluído.

Museo Naval de Varna

Como comentamos en el post anterior, Varna es la principal ciudad Búlgara en el Mar Negro, lo que quiere decir por supuesto que tiene uno de los mayores puertos de la zona y que el mar es importante para ella.

Por eso, tras las termas nos bajamos al Museo Naval Museo (Mapa; Web ) de la ciudad, para aprender un poco más sobre ello.

El museo está en un edificio con dos plantas (y media), con distintos temas  dependiendo de cada planta. En la inferior – la media – tenemos una pintoresca escena de submarinismo, por ejemplo. En la primera planta se puede conocer más sobre la navegación en el Mar Negro y los antiguos navegantes búlgaros en ella. En la planta superior podemos ver más sobre el último siglo de navegación búlgara en dicho mar, con por ejemplo la participación del país durante los conflictos principales del siglo XX.  

Algunas cosas que ver son, la instalación del puente de un cañonero del siglo XVIII y los artilugios de un faro (que a mí me interesaron bastante). Igualmente, hay abierta ahora una exposición de tiras cómicas marítimas, que durará unos meses y que también vale la pena visitar.

El precio de la entrada al museo es bastante modesta (y gratis para quien tenga la Varna City Card), un par de levs.

Un paseo por barco por la costa de Varna: el barco pirata Pinta Varna

Aunque hay viajes del Pinta Varna (web , mapa ) – un barco turístico que da una vuelta por la costa de Varna para verla desde el mar – nosotros tomamos el último viaje del día: el del atardecer.

El Pinta Varna es un barco decorado a lo pirata que ofrece un tour de unos 90 minutos mientras se pone el sol.. Ofrece snacks y bebidas a bordo (para adultos, pero también para niños, siendo un buen plan para hacer con la familia), con lo que uno puede llegar a puerto bastante “contento”, lo cual es siempre buena cosa. Nosotros, al menos, lo pasamos muy bien.

Por las fotos que he podido ver, los tours durante el día pueden ser más largos y contener una “batalla de cañones de agua” con otro barco, lo que suena bastante divertido si viajas con amigos. Échale un vistazo a los horarios en el puerto o en su web.

El centro peatonal de Varna y el parque Primorski

El centro de Varna es muy pintoresco, con calles peatonales con cafés, restaurantes y tiendas que dejan bastante espacio para respirar. 

La zona peatonal empieza desde el sur de la famosa Catedral de Varna, y dicha zona se extiende hasta el parque Primorski: es una zona muy amplia en la que da gusto pasearse y quedarse. Tal como te contamos en nuestro post anterior, es donde nos alojamos y la verdad es que es un estupendo centro neurálgico para pasar unos días: hay cafés, bares y restaurantes para todos los gustos.

La Catedral de Varna.

Está conectada con el Parque Primorski (Mapa), un gran parque paralelo a la costa donde hacer hay todo tipo de cosas: delfinario, museos, mini-golf, mercadillo, obstáculos para skaters, vías de bicis, estatuas… O simplemente para caminar, claro, con vistas al mar.

Las playas recomendadas de Varna

En la propia ciudad la mejor playa es la de Rappongi. Está un poco lejos del centro peatonal, pero es la mejor zona de playa (la que eligen los locales, por estar más lejos del puerto). Nosotros fuimos a ésta mayormente durante los días que estuvimos.

Si lo que prefieres es salir de la ciudad, relativamente cerca (y bien conectado) tienes el resort al que va la muchachada a pasárselo bien: las Golden Sands. Una especie de Magaluf búlgaro. Para ir a dicho lugar puedes tomar desde el centro peatonal o desde la catedral los buses 409 (el del aeropuerto, pero en la otra dirección). Hay uno cada 15 minutos más o menos, así que no te tocará esperar demasiado.

Comiendo algo en la playa de Rappongi.

Si te van las buenas playas – y a quién no -, pero quizá Golden Sands es mucha fiesta y prefieres algo más tranquilo, la playa de San Konstantin y Helena (mapa) es la tuya. Puedes llegar también con el bus 409 pero te deja un poco lejos del mar. El bus 31A también hace lo mismo, y entra por el pueblo.

Finalmente, la playa de Kabakum (mapa) es otra que nos recomendaron los locales también, con buena calidad del agua. De nuevo, el bus 409 en dirección contraria al aeropuerto te llevará, siendo la mejor parada “Journalist” or “Free University”, aunque está un poco más lejos que la anterior.

¡Y estas fueron las cosas que te podemos recomendar! Si has visitado alguno de estos sitios, ¿qué te parecieron a ti? ¿Cuál te gustaría más visitar si no?



Varna – la ciudad del Mar Negro

El siguiente paso en el viaje fue Varna, la mayor ciudad de la costa del Mar Negro de Bulgaria.

La idea era, además de visitar las otras dos ciudades principales del país, el quedarse unos días en la playa (y nos encontramos con que, esos días, Varna era la capital europea del deporte 2019, además). Así que, mapa en mano, nos pusimos en marcha hacia el Mar Negro.

Varna: Capital Europea del deporte 2019

Varna: cómo llegar

El aeropuerto internacional de Varna tiene bastantes vuelos directos. Puedes consultar aquí cuál es el que te queda más cerca.

Hay vuelos por ejemplo desde todas las capitales nórdicas ahora en verano, incluyendo por supuesto la capital de Finlandia, Helsinki, y muchos otros lugares.

Aeropuerto internacional de Varna.

Si ya estás en Bulgaria y prefieres tren o bus, no he podido dar con una ruta sin hacer escala en otra ciudad que no sea por avión desde Sofia

Si es desde Plovdiv, la segunda ciudad más grande de Bulgaria, hay solo dos trenes y buses al día, y hacen bastantes paradas en el camino (ármate de paciencia). Nosotros cogimos el bus de las 6:45 desde allí y llegamos sobre las 13h. Desde luego, a no ser que prefieras evitar las emisiones de CO2 la opción a tomar es el avión.

Dónde dormir en Varna

Depende de qué clase de plan lleves: si es de playa o de ciudad (nosotros queríamos ambos).

Si prefieres ciudad o mixtura de ciudad y playa, lo mejor es el centro, cerca de la famosa Catedral de Varna: es un centro peatonal con montones de restaurantes y cafés, que se disfruta mucho, y puedes ir andando 10-15 minutos hasta la playa. En el siguiente mapa, dentro de la zona roja es el área recomendada.  Nosotros nos quedamos en un Airbnb (este es mi link si aún no tienes cuenta) céntrico para tener acceso a todo.

Eso sí, si quieres mayormente playa y la ciudad es menos importante, lo mejor es que te quedes cuanto más cerca de la playa de Rappongi (mapa) mejor. Es la favorita de los locales.

¿Cómo moverse y qué hacer en Varna?

Esa pregunta es la que dirigimos a la ciudad, y fueron muy amables en respondernos.

Para moverse por la ciudad, a no ser que vayas al aeropuerto (línea 409) o al espectacular monasterio de Aladzha (línea de bus 29 – ésta y la anterior al lado de la Catedral), si te quedas por los sitios más céntricos y playa, se puede hacer todo andando fácilmente.

Yendo hacia la playa en Varna.

En cuanto a qué hacer, la ciudad fue muy amable de proporcionarnos un par de Varna City Card (web/ / Instagram), la cual nos dio un montón de opciones para hacer en Varna, algo que les agradecemos desde aquí.

La tarjeta incluye la entrada gratuita a 14 museos, incluyendo las termas romanas, del siglo II, un lugar espectacular que – además de un lugar para visitar como turista – se sigue usando también como escenario único para representaciones y pequeños conciertos.

También incluye descuentos en un montón de actividades como un viaje en un barco pirata, donde vimos un magnífico atardecer en el mar y pasamos un gran rato.

Si quieres adquirir la tuya con tiempo desde el móvil para ir ya preparado o preparada desde casa, éste es el lugar.

En el siguiente post te contamos lo que hicimos en Varna durante los días que estuvimos por allí, y qué te podemos recomendar de lo que hicimos.

¿Conocías Varna? ¿Has visitado el Mar Negro? Cuéntanos en los comentarios.



Plovdiv: qué hacer en un fin de semana (2)

En el segundo día de Plovdiv (puedes leer sobre el primer día aquí)empezamos la mañana con uno de los tours gratuitos de la ciudad. Si te interesan, éstos empiezan cada día a las 11 y a las 6 de la tarde frente al ayuntamiento, y duran dos horas (así que perfecto para comer o cenar después). Los horarios cambian según la temporada (puedes asegurarte aquí)

Tras la vuelta por Kapana y también por la colina de la ciudad antigua, y con ganas de Plovdiv aún, comimos algo rápidamente y nos dirigimos a ver los edificios más emblemáticos de la nobleza de Plovdiv de los siglos anteriores.

Museo etnográfico de Plovdiv.
La rica fachada del museo etnográfico de Plovdiv.

La ciduad antigua de Plovdiv

La ciudad antigua de Plovdiv es una reserva arquitectónica y con razón: en zona (mapa) estaban las casas de los más pudientes habitantes de Plovdiv, que construyeron lujosas mansiones para la época pasada… y la actual.

Muchas de ellas han sido reconvertidas en museos o han sido preservadas para el disfrute y admiración de locales y foráneos que visitan Plovdiv. Una razón más para obtener una Plovdiv City Card – de la que hablamos en el primer post de la serie – es que la entrada a gran parte de las mansiones es gratuita con ella.

La casa Hadji Aleko – Museo y Galería Philippopolis  

Este edificio de dos plantas, situado en la calle Saborna 29 (mapa),  es una preciosa casa renacentista, de 1895 para el ínclito ciudadano de la ciudad Adij Aleko, y la primera hecha al estilo Occidental. Su abuelo fue un afamado artesano, el cual organizó el gremio en la ciudad, y de ahí proviene el lujo de la casa, exquisitamente decorada con roble.

Galería Philippopolis de Plovdiv.
Fachada de la Galería Philippopolis
Galería Philippolis desde dentro
Segunda planta de la galería.
Pintura costumbrista búlgara.
Pintura costumbrista búlgara.

Ha sido reconvertida a día de hoy en museo de pintura en ambas plantas, con una colección permanente, con pinturas de clara influencia rusa, y una colección cambiante. Cuando la visité la cambiante era de la artista Lili Kioutchoukova, que representa en sus pinturas el París de los bajos fondos que descubrió.

La casa Balabanov

Otra de las emblemáticas casas de la zona antigua de Plovdiv es la de Balabanov, que data de principios de los 1800. Construida para el rico mercader Hadji Panajot, toma su nombre del dueño que tenía a principios del siglo XX, el señor Balabanov – también mercader.

También accesible gratuitamente con la Plovdiv City Card, esta casa tiene su estilo del Renacimiento Nacional búlgaro. Se pueden ver todos estos lujos de la época en una segunda planta decorada con los muebles de la época , mientras que la primera planta actúa de galería de pintura y escultura.

Casa Balabanov.
Planta baja de la casa Balabanov.
Salón principal de la casa, en la segunda planta.
Comedor.

La casa de Hindliyan

A pocos pasos de la casa anterior, nos encontramos otra pintoresca y lujosa casa que compite en esos criterios con la de Balabanov: la de Stephan Hindlyan, también rico mercader y ganadero, que data de los años de 1830.

Quizá la casa del conjunto arquitectónico de la ciudad antigua de Plovdiv que más me gustó, La segunda planta está fantásticamente pintada en vivos colores, con cada habitación teniendo uno predominante. Las “Alafrangas” – una especie de “ventana” que en vez de tener cristales al mundo exterior contienen una pintura en la piedra – son sobresalientes.

La habitación verde.
Fantástico detalle del techo de la habitación amarilla.

El señor Hindlyan definitivamente no reparó en gastos, ya que incluso tiene una fuente de agua perfumada para lavarse las manos en el salón.

El restaurante Rahat Trepe

Tras pasar la tarde caminando por la zona antigua (otras cosas que ver en la zona: la puerta de Philippo en la muralla, la cima de la colina con las ruinas, y el museo etnográfico regional) se nos abrió el apetito y fuimos a un bonito restaurante a cielo abierto en la cima de la colina: el Rahat Trepe (dirección: Doctor Stoyan Chomakov. Mapa)

Nos agenciamos una de las muchas mesas en la terraza y pudimos ver el atardecer desde allí mientras cenábamos. Nos pedimos varias de las especialidades de la casa, las costillas, así como varias rondas de refrescantes cervezas búlgaras (la marca es Kamenitza) y nos pedimos alguna que otra Rakia (el aguardiente búlgaro) para ir cerrando la noche en el buen ambiente del restaurante. Esta es la galería que pusimos en el Instagram de Big in Finland sobre ello.

Las costillas.

Cansados y contentos, nos bajamos de nuevo a apartamento (ver el primer post de la serie: ¿dónde dormir en Plovdiv?) para descansar, ya que de madrugada nos tocaba seguir el viaje. El fin de semana había acabado.



Plovdiv: que ver en un fin de semana

Llegamos a Plovdiv por la mañana desde Sofía. Dejamos nuestras cosas en el AirBnB (Ver: ¿dónde dormir y cómo moverse en Plovdiv?) y nos fuimos a lo primero de Plovdiv que ver: el distrito de Kapana.

Kapana: el centro de Plovdiv que ver y sentir

“Kapana” significa “la trampa”.

Su nombre viene a de su forma: son calles pequeñas y laberínticas de las cuales una vez entras no puedes (o no quieres, como es nuesro caso) salir. Solía ser el centro de producción artesanal de la ciudad, pero se ha vuelto a encontrar a sí mismo en el lugar al que ir y salir por Plovdiv.

Kapana, Plovdiv.
Kapana.

Kapana (esta zona: Mapa) bulle con vida: cafés, restaurantes y edificios pintorescos por doquier (y cerca de la parte más antigua de la ciudad).

Lo primero que hicimos fue ir a comer algo. Llegamos al Café Multi Culti (calle 6A Abadzhiyskamapa, Facebook), un estupendo Gastro-Pub con una carta en la que los dos jóvenes dueños le han puesto mucho amor (y calidad). Lo que tomamos estuvo delicioso, incluyendo una tabla de quesos búlgaros y fanta casera. Puedes verlo en estas fotos que también pusimos en nuestro instagram.

Gastronomía Búlgara.
Gastronomía Búlgara.
Multi Culti en Plovdiv
Gastro Pub Multi Culti: recomendado.

Desde allí hicimos el Tour andando del distrito de Arts and Crafts de Kapana (web). Además de pintorescos edificios bajos de la zona, punteados por cafés y bares, hay toda una batalla de grafittis entre los dos grafiteros más importantes de Bulgaria: Stern (oriundo de Plovdiv) y Nasimo. Fuimos recorriendo las calles y tratando de identificar a quién pertenecían los grafittis (pista: Stern tiene al mismo protagonista en los suyos, y a Nasimo le gustan los triángulos y las abejas). Lo puedes ver en esta galería que pusimos en Insta.

Lo mejor de Plovdiv que ver: los grafitis de Nasimo.
Grafiti de Nasimo.

En Kapana conocimos a Giovanna, en su Art Studio Giovanna (dirección: Frederic Joliot-Curie 6, mapa), una experta en cuero y que ha trabajado con las marcas de moda más prestigiosas del mundo, pero que volvió a su Plovdiv para empezar un estudio propio. Nos enseñó cómo trabajaba el cuero e hicimos con ella un par de llaveros, que aún llevo conmigo en mi mochila a día de hoy.

Cuero en el Art Studio Guiovanna
Trabajando el cuero en el Art Studio Giovanna.

De ahí fuimos a ver la galería de artistas jovenes pLOVEdiv (Calle Pavel Kurtevich 3, Mapa y web), que estaba allí al lado. Nos dimos una vuelta por la exposición y hasta la terraza, con una vista maja de Kapana, y antes de ir nos compramos un iman para la nevera de “Make pLOVEdiv, not Warna” que saluda desde el frigorífico a diario, con referencia también a Varna, la gran ciudad del Mar Negro de Bulgaria.

pLOVEdiv
Desde la azotea de pLOVEdiv.

De ahí nos fuimos a tomar un café a la esquina, al café gourmet Dukiana Coffee Roaster (mapa) antes de ir a ver el monumento más conocido de Plovdiv.

Dukiana Coffee Roaster
Selección de cafés del Dukiana.

El teatro romano de Plovdiv

El teatro romano de Pllovdiv que ver.
El teatro romano de Plovdiv: 2000 años ante nosotros.

(re)Descubierto por un corriemiento de tierras, y situado entre dos de las 7 colinas de la ciduad, se erige el teatro Romano: el monumento antiguo más conocido de Bulgaria.

Fue construido en el año 90, como pudo comprobarse en la inscripción descubierta y que nombra al regidor de entonces de la ciudad: Titus Flavius Cotis. La entrada es gratuita con la Plovdiv City Card, de la que te hablamos en el post anterior y que puedes conseguir aquí.

Aún se utiliza para su uso original, y como se puede ver en la foto lo estaban preparando para un concierto. Algo único que ver en la ciudad.

Kapana por la noche

Tras descansar un rato, volvimos por la noche para cenar y tomar algo y caminar por el centro de noche.

Hay un bar/café en el distrito de Kapana que es una copia del Central Perk de Friends (quién sabe si para ahorrarse costes grabarían algo ahí 😉 Desde luego Bulgaria tiene unos estudios de cine que albergan el rodaje de muchas películas), aunque elegimos el bar de enfrente, que nos recomendaron para unos buenos Gin Tonics.

¿Qué ver en Plovdiv? El Central Perk.
El Central Perk de Plovdiv

Desde allí, dimos un paseo a la ciudad antigua de Plovdiv, en una de las colinas y con varios de los edificios más emblemáticos de la ciudad, hoy convertidos en museos y galerías, de las que hablaremos en el siguiente post.

¡Desde luego, Kapana nos dejó encantados¡ En el siguiente post sobre Plovdiv te contamos como pasamos el segundo día.




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