Los 7 mejores Instagrammers de Finlandia

Insta ha dado grandes momentos, como cuando conocí a la persona que nos incluyó como único blog recomendado en la Lonely Planet de Finlandia, o cuando la grande, única y monumental Mette Mannonen nos dio un “like” en una de nuestras fotos.

Mette Mannonen likes Big in Finland
¿Puede haber algo mejor?

Como encontrar a los mejores instagrammers de Finlandia

En este post seguimos la metodología que nos llevó a concluir cuales eran las 10 mejores bandas finlandesas y usamos la popularidad como medida de “mejor” (y te dejamos que puedas decidir personalmente si lo son o no: dínoslo en los comentarios).

En aquella ocasión nos guiamos por las búsquedas de Google para saber cuales eran las bandas sobre las que más se hablaba y más contenido tenían, y nos salió un “Top 10” dominado por HIM.

Big in Finland navegando
Una imagen bastante Instagrameable de nuestro anterior viaje.

En esta ocasión nos guiaremos por otras herramientas, ya que Google no es una buena manera de buscar por instagrammers de Finlandia (afincados y que crean contenido sobre el país). Las herramientas que hemos encontrado – quizá haya otras más y mejores: dinos en los comentarios si las conoces – son myus e influence.

Las mejores cuentas de Instagram de Finlandia

Extra Bonus: el Instgram de Big in Finland

Ok, es posible que la del blog no sea la mejor, pero ahora que hemos llegado a los 1000 seguidores (nos hemos puesto tarde con la cuenta), parecía buen momento para presentarla en el blog. ¡Sígue (si quieres) a Big in Finland en Instagram si aún no lo haces!

Te esperan fotos de viajes en Finlandia y por el mundo.

Y, ahora por las realmente seguidas, estas son. De personas, no instituciones como la oficial de turismo del país.

1.- Marianna Mäkela (181K followers)

Una blogger de moda de Helsinki es el número 1 de la lista, donde muestra en Instagram un nuevo look cada día. Hace unos días, por ejemplo, nos puso sus Balenciagas (que oye, yo no seré un blogger de moda, pero me parece que tras Junio ya no las lleva casi nadie).

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2.- Virpi Mikkonen (165K followers)

Virpi (no sabemos de qué ciudad finlandesa es, ya que no lo pone en su instagram) ha conseguido su impresionante número de followers con sus atractivas fotos de comida sana, la mayoría de ellas con receta incluída.

3.- Mikael Sandberg (161K followers)

Este finlandes de Espoo es mayormente conocido por su canal de Youtube aunque, demonios, su Instagram no deja nada que desear con su gran número de seguidores. En dicho instagram pone fotos de sus diferentes actividades y viajes (mientras que deja los Vlogs para Youtube).

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i could move to sweden, just love it??

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4.- Natali Karppinen (117K followers)

Natali es una fotógrafa finlandesa de (y afincada en) la capital de Finlandia, Helsinki. Se define como fotógrafa de arte conceptual, y eso es lo que nos enseña en su web. Sin embargo, su instagram está más enfocado en retratos como este.

5.- Sandra Hagelstam (89.7K followers)

Esta actriz finlandesa utiliza su instagram para mostrarnos moda y viajes en los que participa, mayormente. Y cosas de belleza, como nos muestra la siguiente (divertida) fotografía.

6.- Piia Tuuli (82.2K followers)

Piia es una fotógrafa finlandesa de interiores. En su instagram nos muestra distintas casas finlandesas por dentro, y también algo de estilo de vida. Por ejemplo, esta foto de una casa finlandesa.

7.- Sofia Marof (76.1K followers)

Esta joven (¡y tan joven!) finlandesa de Tampere es quizá la fashion blogger más joven de Finlandia a sus 6 años. O si no la más joven, la que tiene mejor edad de años/followers del país. En una cuenta que lleva su madre (que también aparece con diferentes atuendos) nos enseña (y nos pone enlaces para que compremos también) lo que lleva puesto. Como en esta foto.

Y con ella se acaba nuestro top-7, aunque con las herramientas que te hemos dejado más arriba puedes indagar más (mismamente, en Inluence.co listan hasta 1000 instagrammers finlandeses.

Y para ti, ¿cuál es tu instagrammer finlandés favorito? Recomiéndalo en los comentarios,



Central Restaurante en Perú: cenando en Lima

Como ya he comentado alguna vez en el blog, aparte de mucho Finlandia (que sigue encantando), he empezado a escribir sobre otros sitios a los que he viajado y me ha parecido interesante escribir sobre ello. Y no quería dejar pasar la oportunidad de contaros mi visita al Central Restaurante en Lima, Perú.

Si quieres echarle un ojo a una selección de restaurantes de Helsinki, la hicimos aquí, y también hablamos de los restaurantes finlandeses con estrella Michelín.

El Central Restaurante

Un amigo que estuvo allí me lo había contado.

Uno de los cinco mejores restaurantes del mundo (lleva años en torno a la posición 5, uno arriba o abajo) pero a un precio que – ahorrando un poco y si te gusta gastarte el dinero en comer – casi todo el mundo puede permitirse.

Central Restaurante
Web del restaurante central.

También está en la lista de los mejores restaurantes sostenibles del mundo.

El Central Restaurante (website) de Lima es llevado por el chef Virgilio Martinez, y lleva abierto en el barrio de Barrancos – barrio clásico que ha tomado la joven bohemia, un poco como Kreuzberg en Berlín – varios años para deleite de comensales, con gran fama.

Que ha salido en el Chef’s Table de Netflix, en uno de los episodios en los que el Chef Martinez va a visitar a los lugares a los que se provee de ingredientes y muestra el restaurante y su filosofía. Aquí tienes un vídeo.

Reservando en el Central

Justo coincidió que este año el viaje a Perú iba a ser para escapar del oscuro y frío invierno que hay en el norte de Europa. Y que además coincidió con mi cumpleaños.

Entre el buen feedback que me dio mi amigo y que justo podía reservar tan magna cena para el día de mi cumpleaños me hizo dar el paso. Las reservas se pueden hacer a través de su web, y nosotros elegimos no hacer un pago por adelantado.

En la reserva te dan a escoger el tipo de menú (“corto” de 13 platos o largo de 16), los cuales tienen como concepto probar alimentos de las diferentes alturas a las que está el Perú.

Menú del Central Restaurante
El menú en el restaurante.

Mi experiencia en el Central Restaurante

He ido a lugares majetes y probado cosas interesantes durante mis viajes, pero nunca a uno top del mundo.

En pocas palabras: es un poco como lo que nos cuenta el celébrities de Ferrán Adria en “Muchachada Nui” cuando dice “la nouvelle cuisine está… buena. Bueno, está buena y mala a la vez. Quiero decir, ¡no es el recopetín!

Fuera de broma, la noche fue fantástica. El espacio está muy bien diseñado, con no demasiadas mesas a una buena distancia entre sí, por lo que tiene un buen espacio para disfrutar. Hay una gran ventana a la cocina, donde puedes ver al equipo de cocina casi bailando, ya que conocen muy bien sus movimientos y se siente como si fluyeran por su trabajo. Echábamos un vistazo a menudo para ver lo que estaban haciendo, y para ver a Virgilio en acción, y nos quedamos encantados con esta gran ventana.

El personal es educado y conocedor de lo que se sirve. No tengas miedo de preguntarles nada sobre la comida o de pedir que te repitan algo (ya que a veces el nivel normal de las conversaciones a tu alrededor te hará dejar de escuchar alguna cosa).

En términos de comida, el chef y su equipo juega, aparte de las alturas donde se encuentran los ingredientes, con texturas, temperaturas y otras variables. Los diferentes platos vienen a un buen ritmo, por lo que puede tomarse su tiempo para apreciar los méritos de cada plato sin tener que esperar mucho para el siguiente.

No todos los 16 platos que probamos eran extremadamente ricos y sabrosos y los mejores que hemos probado en nuestra vida: esta es una de las cosas que uno aprende la primera vez que van a un restaurante de fama mundial. El concepto (comida de diferentes hábitats), las técnicas y la presentación juegan un papel importante en cada plato, ya que también son una obra de arte. Pero fue muy interesante escuchar la historia detrás de cada plato y saber cómo se unen todos los ingredientes de un ecosistema dado.

Mis platos favoritos fueron el erizo de mar, cocinado a la perfección y algo que nunca he probado antes. No podía creer algo que parezca un poco alien en un plato, y que no se ofrece en muchos restaurantes, podría saber tan bien. Además me encantaron los percebes que, por lo que pude ver, fueron cocinados con la técnica de esferificación y explotaron en mi boca liberando un sabor increíble.

Comiendo Piraña en el Central restaurante
A veces la piraña te come, y otras veces te la comes tú. En este caso me comí lo que está sobre ellas.

Parece que el lado más acuático del ecosistema de Perú fue el que me dejó más contento en cuanto a alimentos. Como puede ver en la imagen de las pirañas de arriba

Es como viajar por Perú con tu boca. Y fue una buena vista previa de los platos que probaríamos más tarde en Arequipa, Cuzco, el lago Titicaca … Concretamente, tuvimos una comida en la isla Amanantí preparada por una familia indígena, que utilizaba muchos de los mismos ingredientes que uno de los platos del chef Martínez.

Nosotros estábamos de muy buen humor y pedimos también el maridaje. A pesar de lo fantástico que fue, al final terminamos un poco piripis y perdimos un poco de concentración en los platos, y personalmente creo que no lo pediría si volviera a Central. Pero, por supuesto, depende totalmente de ti.

Pero en cualquier caso, fue la mejor cena de cumpleaños que he tenido.

¿Qué te ha parecido este post? ¿Querrías que nos animáramos a contarte más de nuestro viaje a Perú este enero?



Qué ver en Varna, Bulgaria, en dos días

Además de ir bastante a la playa (la de Rappongi, la que recomiendan los locales) también hay muchas cosas que hacer por la ciudad y alrededores. En este post te damos algunas recomendaciones que hacer por Varna.

El Monasterio de Aladzha

Una que teníamos muchas ganas de hacer fue la que hicimos la primera mañana: el monasterio de Aladzha (Mapa; Web), a las afueras de Varna.

Declarado como Monumento Histórico Nacional en 1912, este monasterio excavado en la roca fue usado por monjes ermitaños durante los siglos XII y XIV. Los habitáculos de dicho monasterio tenía dos plantas, y están excavados a casi de 40 metros de altura, siendo uno de los pocos hábitats excavados en roca que se parecían arquitectónicamente a monasterios construidos con materiales de construcción comunes.

El monasterio comprende la iglesia, las celdas, el refectorio y la cocina, un pequeño cementerio, la cripta y la pequeña granja que servía para proveer a los monjes de avituallamiento. Hay evidencias arqueológicas de que las catacumbas estuvieron habitadas durante la primera era cristiana (siglos V y VI).

Tras la caída de Bulgaria a manos de los Otomanos a finales del siglo XIV, el monasterio de Aladzha empezó su declive, y fue completamente olvidado en el siglo XVI. Además, un cataclismo natural en la edad media resultó en el colapso de toda la fachada frontal de roca.

Monasterio de Aladzha
A punto de subir al monasterio.
Visitando el monasterio por dentro.
¿Es es John Wick/Keanu Reeves enterrando calaveras en una de las ilustraciones?

¿Cómo llegar?

La mejor manera es con un taxi (la compañía que los locales recomiendan como confiable es Omega) o coche privado, ya que de esta manera se puede ir a las horas que uno quiera.  Si favoreces el transporte público, sin embargo, puedes tomar el autobús 29 desde la estación de tren o junto a la Catedral de Varna a las 7:55 y 17:50, y tomar el que te venga mejor de vuelta desde allí (de nuevo, solo dos).

La entrada cuesta unos 5 levas búlgaros, aunque si tienes la Varna City Card – de la que te hablamos en el post anterior – dicha entrada al monasterio es gratis.

Alrededor del monasterio hay un parque natural, por el que puedes caminar tranquilamente, como hicimos nosotros.

Comiendo en Varna: La Casa Al Mare

Para comer a la vuelta a la ciudad del monasterio nos fuimos al paseo marítimo de Varna, y nos paramos en La Casa Al Mare (Mapa).

Postre búlgaro
Esto está buenísimo.

Este acogedor y familiar restaurante de cocina Italiana nos ganó por su terraza, que durante el caluroso día de playa que hacía tenía una buena sombra y espacio para comer. Tiene una carta amplia con pescados – siempre buena opción cuando se está , y además tiene descuento para los poseedores de la Varna City Card, como teníamos nosotros.

La ensalada y la carne estuvieron bastante buenas, pero lo que más me ganó fue el postre a la hora del café: una generosísima porción de tarta que nos proveyó de energía para toda la tarde. 

Puedes verlo todo en esta galería de instagram.

Termas romanas de Varna

Dentro de la ciudad quizá lo más famoso son las termas de Odessos (Mapa, Web), del siglo II después de Cristo: un gran complejo de baños públicos romanos del cual pueden visitarse sus ruinas.

Con unos impresionantes 7000 metros cuadrados son por tamaño los cuartos baños públicos descubiertos en las provincias europeas del Imperio Romano. Durante la crisis del imperio, poco después de la finalización de su construcción la ciudad no pudo mantenerlas operativas por su alto coste, y fueron abandonadas. Grandes partes de los materiales con las que fueron construidos fueron integrados en otras construcciones, incluyendo las pequeñas termas de Odessos, mucho más modestas en tamaño, del siglo IV D.C.

Las termas aún funcionan hoy como escenario.

La entrada cuesta 4 levs, aunque si tienes la Varna City Card está incluído.

Museo Naval de Varna

Como comentamos en el post anterior, Varna es la principal ciudad Búlgara en el Mar Negro, lo que quiere decir por supuesto que tiene uno de los mayores puertos de la zona y que el mar es importante para ella.

Por eso, tras las termas nos bajamos al Museo Naval Museo (Mapa; Web ) de la ciudad, para aprender un poco más sobre ello.

El museo está en un edificio con dos plantas (y media), con distintos temas  dependiendo de cada planta. En la inferior – la media – tenemos una pintoresca escena de submarinismo, por ejemplo. En la primera planta se puede conocer más sobre la navegación en el Mar Negro y los antiguos navegantes búlgaros en ella. En la planta superior podemos ver más sobre el último siglo de navegación búlgara en dicho mar, con por ejemplo la participación del país durante los conflictos principales del siglo XX.  

Algunas cosas que ver son, la instalación del puente de un cañonero del siglo XVIII y los artilugios de un faro (que a mí me interesaron bastante). Igualmente, hay abierta ahora una exposición de tiras cómicas marítimas, que durará unos meses y que también vale la pena visitar.

El precio de la entrada al museo es bastante modesta (y gratis para quien tenga la Varna City Card), un par de levs.

Un paseo por barco por la costa de Varna: el barco pirata Pinta Varna

Aunque hay viajes del Pinta Varna (web , mapa ) – un barco turístico que da una vuelta por la costa de Varna para verla desde el mar – nosotros tomamos el último viaje del día: el del atardecer.

El Pinta Varna es un barco decorado a lo pirata que ofrece un tour de unos 90 minutos mientras se pone el sol.. Ofrece snacks y bebidas a bordo (para adultos, pero también para niños, siendo un buen plan para hacer con la familia), con lo que uno puede llegar a puerto bastante “contento”, lo cual es siempre buena cosa. Nosotros, al menos, lo pasamos muy bien.

Por las fotos que he podido ver, los tours durante el día pueden ser más largos y contener una “batalla de cañones de agua” con otro barco, lo que suena bastante divertido si viajas con amigos. Échale un vistazo a los horarios en el puerto o en su web.

El centro peatonal de Varna y el parque Primorski

El centro de Varna es muy pintoresco, con calles peatonales con cafés, restaurantes y tiendas que dejan bastante espacio para respirar. 

La zona peatonal empieza desde el sur de la famosa Catedral de Varna, y dicha zona se extiende hasta el parque Primorski: es una zona muy amplia en la que da gusto pasearse y quedarse. Tal como te contamos en nuestro post anterior, es donde nos alojamos y la verdad es que es un estupendo centro neurálgico para pasar unos días: hay cafés, bares y restaurantes para todos los gustos.

La Catedral de Varna.

Está conectada con el Parque Primorski (Mapa), un gran parque paralelo a la costa donde hacer hay todo tipo de cosas: delfinario, museos, mini-golf, mercadillo, obstáculos para skaters, vías de bicis, estatuas… O simplemente para caminar, claro, con vistas al mar.

Las playas recomendadas de Varna

En la propia ciudad la mejor playa es la de Rappongi. Está un poco lejos del centro peatonal, pero es la mejor zona de playa (la que eligen los locales, por estar más lejos del puerto). Nosotros fuimos a ésta mayormente durante los días que estuvimos.

Si lo que prefieres es salir de la ciudad, relativamente cerca (y bien conectado) tienes el resort al que va la muchachada a pasárselo bien: las Golden Sands. Una especie de Magaluf búlgaro. Para ir a dicho lugar puedes tomar desde el centro peatonal o desde la catedral los buses 409 (el del aeropuerto, pero en la otra dirección). Hay uno cada 15 minutos más o menos, así que no te tocará esperar demasiado.

Comiendo algo en la playa de Rappongi.

Si te van las buenas playas – y a quién no -, pero quizá Golden Sands es mucha fiesta y prefieres algo más tranquilo, la playa de San Konstantin y Helena (mapa) es la tuya. Puedes llegar también con el bus 409 pero te deja un poco lejos del mar. El bus 31A también hace lo mismo, y entra por el pueblo.

Finalmente, la playa de Kabakum (mapa) es otra que nos recomendaron los locales también, con buena calidad del agua. De nuevo, el bus 409 en dirección contraria al aeropuerto te llevará, siendo la mejor parada “Journalist” or “Free University”, aunque está un poco más lejos que la anterior.

¡Y estas fueron las cosas que te podemos recomendar! Si has visitado alguno de estos sitios, ¿qué te parecieron a ti? ¿Cuál te gustaría más visitar si no?



Varna – la ciudad del Mar Negro

El siguiente paso en el viaje fue Varna, la mayor ciudad de la costa del Mar Negro de Bulgaria.

La idea era, además de visitar las otras dos ciudades principales del país, el quedarse unos días en la playa (y nos encontramos con que, esos días, Varna era la capital europea del deporte 2019, además). Así que, mapa en mano, nos pusimos en marcha hacia el Mar Negro.

Varna: Capital Europea del deporte 2019

Varna: cómo llegar

El aeropuerto internacional de Varna tiene bastantes vuelos directos. Puedes consultar aquí cuál es el que te queda más cerca.

Hay vuelos por ejemplo desde todas las capitales nórdicas ahora en verano, incluyendo por supuesto la capital de Finlandia, Helsinki, y muchos otros lugares.

Aeropuerto internacional de Varna.

Si ya estás en Bulgaria y prefieres tren o bus, no he podido dar con una ruta sin hacer escala en otra ciudad que no sea por avión desde Sofia

Si es desde Plovdiv, la segunda ciudad más grande de Bulgaria, hay solo dos trenes y buses al día, y hacen bastantes paradas en el camino (ármate de paciencia). Nosotros cogimos el bus de las 6:45 desde allí y llegamos sobre las 13h. Desde luego, a no ser que prefieras evitar las emisiones de CO2 la opción a tomar es el avión.

Dónde dormir en Varna

Depende de qué clase de plan lleves: si es de playa o de ciudad (nosotros queríamos ambos).

Si prefieres ciudad o mixtura de ciudad y playa, lo mejor es el centro, cerca de la famosa Catedral de Varna: es un centro peatonal con montones de restaurantes y cafés, que se disfruta mucho, y puedes ir andando 10-15 minutos hasta la playa. En el siguiente mapa, dentro de la zona roja es el área recomendada.  Nosotros nos quedamos en un Airbnb (este es mi link si aún no tienes cuenta) céntrico para tener acceso a todo.

Eso sí, si quieres mayormente playa y la ciudad es menos importante, lo mejor es que te quedes cuanto más cerca de la playa de Rappongi (mapa) mejor. Es la favorita de los locales.

¿Cómo moverse y qué hacer en Varna?

Esa pregunta es la que dirigimos a la ciudad, y fueron muy amables en respondernos.

Para moverse por la ciudad, a no ser que vayas al aeropuerto (línea 409) o al espectacular monasterio de Aladzha (línea de bus 29 – ésta y la anterior al lado de la Catedral), si te quedas por los sitios más céntricos y playa, se puede hacer todo andando fácilmente.

Yendo hacia la playa en Varna.

En cuanto a qué hacer, la ciudad fue muy amable de proporcionarnos un par de Varna City Card (web/ / Instagram), la cual nos dio un montón de opciones para hacer en Varna, algo que les agradecemos desde aquí.

La tarjeta incluye la entrada gratuita a 14 museos, incluyendo las termas romanas, del siglo II, un lugar espectacular que – además de un lugar para visitar como turista – se sigue usando también como escenario único para representaciones y pequeños conciertos.

También incluye descuentos en un montón de actividades como un viaje en un barco pirata, donde vimos un magnífico atardecer en el mar y pasamos un gran rato.

Si quieres adquirir la tuya con tiempo desde el móvil para ir ya preparado o preparada desde casa, éste es el lugar.

En el siguiente post te contamos lo que hicimos en Varna durante los días que estuvimos por allí, y qué te podemos recomendar de lo que hicimos.

¿Conocías Varna? ¿Has visitado el Mar Negro? Cuéntanos en los comentarios.



Plovdiv: qué hacer en un fin de semana (2)

En el segundo día de Plovdiv (puedes leer sobre el primer día aquí)empezamos la mañana con uno de los tours gratuitos de la ciudad. Si te interesan, éstos empiezan cada día a las 11 y a las 6 de la tarde frente al ayuntamiento, y duran dos horas (así que perfecto para comer o cenar después). Los horarios cambian según la temporada (puedes asegurarte aquí)

Tras la vuelta por Kapana y también por la colina de la ciudad antigua, y con ganas de Plovdiv aún, comimos algo rápidamente y nos dirigimos a ver los edificios más emblemáticos de la nobleza de Plovdiv de los siglos anteriores.

Museo etnográfico de Plovdiv.
La rica fachada del museo etnográfico de Plovdiv.

La ciduad antigua de Plovdiv

La ciudad antigua de Plovdiv es una reserva arquitectónica y con razón: en zona (mapa) estaban las casas de los más pudientes habitantes de Plovdiv, que construyeron lujosas mansiones para la época pasada… y la actual.

Muchas de ellas han sido reconvertidas en museos o han sido preservadas para el disfrute y admiración de locales y foráneos que visitan Plovdiv. Una razón más para obtener una Plovdiv City Card – de la que hablamos en el primer post de la serie – es que la entrada a gran parte de las mansiones es gratuita con ella.

La casa Hadji Aleko – Museo y Galería Philippopolis  

Este edificio de dos plantas, situado en la calle Saborna 29 (mapa),  es una preciosa casa renacentista, de 1895 para el ínclito ciudadano de la ciudad Adij Aleko, y la primera hecha al estilo Occidental. Su abuelo fue un afamado artesano, el cual organizó el gremio en la ciudad, y de ahí proviene el lujo de la casa, exquisitamente decorada con roble.

Galería Philippopolis de Plovdiv.
Fachada de la Galería Philippopolis
Galería Philippolis desde dentro
Segunda planta de la galería.
Pintura costumbrista búlgara.
Pintura costumbrista búlgara.

Ha sido reconvertida a día de hoy en museo de pintura en ambas plantas, con una colección permanente, con pinturas de clara influencia rusa, y una colección cambiante. Cuando la visité la cambiante era de la artista Lili Kioutchoukova, que representa en sus pinturas el París de los bajos fondos que descubrió.

La casa Balabanov

Otra de las emblemáticas casas de la zona antigua de Plovdiv es la de Balabanov, que data de principios de los 1800. Construida para el rico mercader Hadji Panajot, toma su nombre del dueño que tenía a principios del siglo XX, el señor Balabanov – también mercader.

También accesible gratuitamente con la Plovdiv City Card, esta casa tiene su estilo del Renacimiento Nacional búlgaro. Se pueden ver todos estos lujos de la época en una segunda planta decorada con los muebles de la época , mientras que la primera planta actúa de galería de pintura y escultura.

Casa Balabanov.
Planta baja de la casa Balabanov.
Salón principal de la casa, en la segunda planta.
Comedor.

La casa de Hindliyan

A pocos pasos de la casa anterior, nos encontramos otra pintoresca y lujosa casa que compite en esos criterios con la de Balabanov: la de Stephan Hindlyan, también rico mercader y ganadero, que data de los años de 1830.

Quizá la casa del conjunto arquitectónico de la ciudad antigua de Plovdiv que más me gustó, La segunda planta está fantásticamente pintada en vivos colores, con cada habitación teniendo uno predominante. Las “Alafrangas” – una especie de “ventana” que en vez de tener cristales al mundo exterior contienen una pintura en la piedra – son sobresalientes.

La habitación verde.
Fantástico detalle del techo de la habitación amarilla.

El señor Hindlyan definitivamente no reparó en gastos, ya que incluso tiene una fuente de agua perfumada para lavarse las manos en el salón.

El restaurante Rahat Trepe

Tras pasar la tarde caminando por la zona antigua (otras cosas que ver en la zona: la puerta de Philippo en la muralla, la cima de la colina con las ruinas, y el museo etnográfico regional) se nos abrió el apetito y fuimos a un bonito restaurante a cielo abierto en la cima de la colina: el Rahat Trepe (dirección: Doctor Stoyan Chomakov. Mapa)

Nos agenciamos una de las muchas mesas en la terraza y pudimos ver el atardecer desde allí mientras cenábamos. Nos pedimos varias de las especialidades de la casa, las costillas, así como varias rondas de refrescantes cervezas búlgaras (la marca es Kamenitza) y nos pedimos alguna que otra Rakia (el aguardiente búlgaro) para ir cerrando la noche en el buen ambiente del restaurante. Esta es la galería que pusimos en el Instagram de Big in Finland sobre ello.

Las costillas.

Cansados y contentos, nos bajamos de nuevo a apartamento (ver el primer post de la serie: ¿dónde dormir en Plovdiv?) para descansar, ya que de madrugada nos tocaba seguir el viaje. El fin de semana había acabado.




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